Psiquiatras revisan el diagnóstico de los desórdenes mentales, DSM V
Al parecer mucho cambiará en la psiquiatría con la publicación de la quinta edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Desórdenes Mentales, donde un panel de psiquiatras responden las dudas que se han creado en torno a las enfermedades y desórdenes mentales. Por ejemplo ¿Comprar compulsivamente es un problema mental? ¿Se debería seguir considerando al fetichismo como un desorden mental?
Este manual es ya a esta altura una especie de institución cultural aparte de ser la guía más importante que existe sobre psiquiatría. Es más conocido pro sus iniciales en inglés DSM, que suelen ser seguidas de el número de la edición, hasta ahora el manual vigente era el DSM-IV. Es elaborado por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría.
La cuarta edición fue publicada en el año 2000, y describe 283 desórdenes mentales, casi el triple que la primera edición, publicada en 1952.
No sólo sirve para los diagnósticos que realizan psicólogos y psiquiatras, sino que también le es útil a las aseguradoras para medir los reclamos de sus pacientes.
Al parecer uno de los debates más importantes en torno a la quinta edición del manual, es si se incluirán temas relacionados con la identidad sexual, y si se describirán diagnósticos para enfermedades relacionadas con niños y adicciones, como el comprar y comer en exceso.
El problema, lo que da tanto debate, es que cuando se incluye un problema como trastorno o desorden mental en el manual, se corre el riesgo de que se sobre diagnostique. Por ejemplo que a una persona que come mucho se la diagnostique como con un problema mental y se lo medique, cuando tal vez tan sólo era una conducta normal. Como ya hemos visto aquí con el caso de los videojuegos y el caso del trastorno bipolar.
El historiador de la psiquiatría Edward Shorter dice: "esto no es cardiología o nefrología, donde las enfermedades básicas son muy conocidas". Es autor del libro Antes del Prozac donde critica al manual. "En psiquiatría, nadie conoce las causas de nada, así que la clasificación puede ser influenciada por toda suerte de factores. Lo que finalmente se obtiene es este proceso de clasificación del conjunto de síntomas para convertirlos en síndromes y el resultado depende totalmente de cómo caen las fichas.”
Fuente: The New York Times
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Las expresiones faciales son universales e innatas
Las expresiones faciales son compartidas e imitadas por mucha gente, por lo que siempre existe el debate de si son aprendidas socialmente o las tenemos ya de nacimiento. Investigadores de la Universidad de San Francisco, se propusieron averiguarlo de una forma curiosa, y llegaron a la conclusión de que las expresiones faciales espontáneas son naturales, no aprendidas.
Dirigidos por el profesor de psicología David Matsumoto, los investigadores realizaron un estudio en base a fotografías que han publicado en Journal of Personality and Social Psychology.
Compararon fotos de atletas ciegos y videntes que compitieron en los juegos olímpicos y paraolímpicos de Atenas 2004. Fotos que fueron tomadas inmediatamente al final de cada competencia, cuando los atletas recibían sus medallas, y cuando posaban en el podio de honor.
Buscaban diferencias en las expresiones faciales entre ganadores y perdedores, entre ciegos y videntes, y entre videntes de nacimiento y quienes perdieron la vista ya de grandes.
Y vieron que todos tenían expresiones similares. Los ganadores exhibían amplias sonrisas mientras que los perdedores lucían tristes o disgustados luego de haber perdido y mostraban una sonrisa falsa y pequeña en el podio de honor.
Debido a esas similitudes los investigadores concluyen que las expresiones emocionales universales que vieron pueden rastrearse en la evolución “y que todos los humanos, sin importar género y cultura, nacen con esta habilidad”.
Igualmente aceptan que esgrimir sonrisa sólo por quedar bien puede llegar a ser aprendido, si bien no a través de la observación.
Fuente: WebMD
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El poder no corrompe, los individuos corrompen al poder
Una de las principales creencias del pueblo es que el poder corrompe, y que los asesores de los gobernantes están tan corruptos que no dejan pensar de forma independiente a los presidentes.
Pero un nuevo estudio, que experimentó con estudiantes que fueron cebados para que sintiesen poder sugiere que, al menos en algunos casos, el poder tiende a sellar a la gente de las opiniones de fuera, dejando que sólo confíen en sus más allegados.
Si bien no tira por tierra la creencia popular de la que hablábamos al principio, sí indica que la realidad está más matizada.
El estudio fue publicado en Journal of Personality and Social Psychology. También dicen que “aunque el poder a veces se cree que es una fuerza perniciosa que corrompe a la gente que lo posee, es la protección de esa situación de influencia lo que ayuda a los individuos poderosos a superar obstáculos sociales y expresar ideas aparentemente impopulares de hoy en día que pueden llegar a transformar en los ideales de mañana”.
A estas conclusiones llegaron luego de realizar cinco experimentos con grupos de estudiantes. Según los autores del estudio las personas que realmente son poderosos, antes incluso de tener el poder verdadero, pueden conseguir ideas originales y no verse influenciado por los otros, mientras que quienes no son tan poderosos en personalidad, pero sí llegan a un puesto de poder, tienden a recaer en la influencia de quienes los rodean.
Fuente: Livescience
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¿Es malo estar solos?
Aunque por el contrario muchos expertos opinan todo lo contrario, popularmente la soledad suele estar vinculada a momentos o estados de desamor, de negatividad, de tristeza, de infelicidad.
Suele estar relacionada a momentos no fructíferos, en donde nos sentimos tristes a cada hora y en cada momento, y no somos capaces de mirar a nuestro alrededor de forma positiva y de ver algo más allá de nuestra propia soledad.
Muchas personas también sienten temor a sentirse solas, si se me permite la redundancia, porque tienen miedo al silencio, y para evitar escuchar la soledad encendemos el ordenador, la televisión, o simplemente nos ponemos a escuchar música.
No en vano, Pascal decía que “la infelicidad del hombre se basa en que es totalmente incapaz de sentarse sólo en su habitación”.
Y es que la soledad, lejos de ser negativa, puede resultar muy beneficiosa para muchas personas, sobretodo si la comenzamos a ver con otro punto de vista y como una forma de madurar y de estar con nosotros mismos.
La soledad no significa tristeza, miedo, estar solos. La soledad puede convertirse en un momento en el que nos encontramos con nosotros mismos, con nuestras inquietudes, deseos.
La soledad nos ayuda a reflexionar sobre nuestra propia vida, pero especialmente ayuda a madurar y a realizar una autocrítica sobre nosotros mismos.
Todo depende de qué forma miramos a la soledad. Si la vemos con ojos tristes y desilusionados, ella no podrá hacer nada por ayudarnos. Pero si comprendemos que es un momento pasajero en el que podemos poner en orden nuestras ideas, de buen seguro nos será muy útil.
Imagen | Zona Libre
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¿Por qué algunos de nosotros odiamos tanto llorar? O los beneficios de un buen llanto
¿Llorar hace bien?, suele decir la gente al consolar a alguien triste. Pero según un estudio de la Universidad de Florida del Sur, los beneficios de llorar dependen por completo del qué, el dónde y el cuando de un episodio particular de llanto. Aunque mentalmente no siempre resulta beneficioso, para el cuerpo un buen llanto siempre es beneficioso frente a un episodio de fuerte estrés y excitación.
Imagen por A National Acrobat
Investigadores de Estados Unidos y de la Universidad Tilburg de Holanda, han analizado los detalles de más de 3000 episodios de llanto de voluntarios y descubrieron, por ejemplo, que el efecto del llanto dependía mucho de quién estuviese derramando las lágrimas.
La mayoría de los voluntarios mostraron una mejora en su humor luego de haber llorado, posiblemente por haber recibido apoyo social durante ese episodio. Pero un tercio de los voluntarios reportaron no haber tenido mejoras en su estado de ánimo luego del episodio de llanto, y una minoría se sintió peor.
La gente con desórdenes de ansiedad o de ánimo (depresión) eran menos propensos a experimentar efectos positivos con el llanto. También descubrieron que quienes no podían llegar a comprender su vida emocional, una condición conocida como alexitimia se sentían peor al llorar.
Esto sugiere que la falta de conocimiento sobre nuestro estado emocional, sin tener los elementos para comprender puede restringir la habilidad de la mente para transformar un momento triste en algo positivo.
El estudio fue publicado en la edición de diciembre de Current Directions in Psychological Science.
La propensión de los humanos a llorar ha hecho rascar la cabeza a los psiquiatras durante mucho tiempo. La pregunta es cómo un comportamiento tan simple como llorar puede beneficiarnos.
Al parecer el llanto beneficia específicamente el control de nuestra respiración para superar el estado de excitación negativa del cuerpo, según concluyen los investigadores.
Cuando una persona experimenta un estrés y una excitación aplastante su ritmo cardíaco se incremente y el cuerpo comienza a sudar. Pero cuando una persona llora, su respiración se detiene, produciendo un efecto de calma. Cuando el cuerpo se está queriendo calmar, el efecto por lo general dura más que la reacción de estrés a la que estaba asociada, lo que sugiere por qué hay gente que tiende a recordar más el lado satisfactorio del llanto.
Fuente: Livescience
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