Seis tipos de personas difíciles de tratar
Todos hemos tenido la oportunidad de tratar con personas difíciles, ya sea por ser mandonas, quejosas o incluso hiperagradables, este tipo de personas nos hace el trato complicado. He aquí una lista confeccionada por Clay Tucker-Laadde 6 tipos de personas difíciles para el trato cotidiano y algunas sugerencias de cómo lidiar con ellas.
El compañero hostil: : lidiar con personalidades agresivas u hostiles requiere tacto y esfuerzo.
Como estas personas pueden ser muy sensibles a las críticas y hasta reaccionar frente a ellas con violencia, trata siempre de ser cortes y comprensivo cuando les expones un error. En la charla cotidiana, evita tocar temas que tengan un fuerte contenido emocional, ya que este tipo de personas suelen ser muy sensibles. Si alguna vez os tratan con violencia, evita ser vengativo, esto sólo hará que aumente la agresión.
Existe una serie de consejos aprobados por especialistas sobre como tratar a una persona en estado agresivo: Reduce el nivel de ruido, es decir evita gritar. No pierdas la calma tu también. Si la persona ha cometido un error que no esta dispuesta a admitir trata de que te explique él mismo la situación sin juzgar sus acciones. Escucha lo que dice y nuevamente no juzgues sus sentimientos.
Para controlar la violencia trata de poner límites de una forma calma y clara, por ejemplo puedes usar frases como “Me gustaría poder seguir hablando contigo pero si no te calmas deberé llamar a la policía”

El quejoso crónico: Son aquellos que se quejan de todo, encuentran fallas por doquier, pero no hacen nada para resolver la situación. Para tratar con ellos, antes que nada, no caigas en la trampa de hacerte responsable de aquello de lo que se quejan. Tampoco os pongas a la defensiva o contraataques porque esto sólo traerá más quejas.
Trata de tomar una actitud paciente, pon por escrito las quejas y trata de llegar a un acuerdo mutuo para resolver el motivo de la queja. ¡Ojo! No te hagas cargo tu sólo, haz que el quejoso coopere para resolver la situación.
El hiperagradable o que en todo esta de acuerdo contigo: No importa lo que le digas, el o ella siempre estarán de acuerdo contigo, asentirán con una sonrisa y dirán que todo lo que se te ocurra es maravilloso. Este tipo de personas buscan constantemente la aprobación del otro. Seguramente han aprendido desde niños que si coinciden en todo lo que los demás dicen o proponen serán aceptados. Pero su continua agradabilidad puede hacernos perder la paciencia, especialmente cuando necesitamos de alguien que discuta nuestras ideas y aporte las propias.
¿Que hacer con ellos? Pues trata de mostrarles que se les acepta aunque disientan y discutan contigo, si le propones una idea pregúntales que parte de la misma les agrada más y cual menos, de forma de iniciar, sin que se note demasiado, un posible disenso.
El sabelotodo: Existen dos tipos de sabelotodos: aquellos que realmente saben y aquellos que no. Ambos pueden resultar tediosos.
El verdadero experto suele sentirse superior y hacer que la gente alrededor se sienta estúpida e inferior. No suelen permitir que se les ayude en nada y prefieren hacerlo todo ellos mismo porque así es mejor. Si debes tratar con un verdadero maestro, no dejes que su comportamiento realmente te haga sentir inferior, trata de defender tus ideas y posturas. Auto-respetarte puede llevar a que el otro también te respete.
En caso de que se trate de un falso sabiondo o charlatán la cuestión es más simple. Suele bastar con mostrarles que están hablando de más, para que se callen.
El pesimista: Este tipo de personas suelen tirar abajo nuestro más preciados proyectos e iniciativas, mostrando la dificultad de alcanzarlo o todos los obstáculos del camino. Centrados en las contras y nunca en los pros dejan nuestra moral por el suelo.
Aquí el secreto está en no dejarse arrastrar por sus ideas pesimistas. Para ello no discutáis ni trates de mostrar que hay más beneficios que contras, simplemente concéntrate en tus proyectos y no te dejes contagiar. Si no puedes evitar que te contagie, trata de no compartir con este tipo de personas proyectos y ambiciones.
El buenazo del grupo: El buenazo de un grupo esta tan verdaderamente compenetrado con las necesidades de los demás, que nunca hace nada por sí mismo. Siempre alerta a no herir sentimientos de ninguna parte relega sus propias opiniones en pos de las reconciliaciones.
Este tipo de personas nos hace en apariencia el trato muy ameno, hasta que descubrimos que en realidad no sabemos nada de ellas salvo su deseo de ayudar. Si estas realmente interesado en compartir con esta persona algo más que tus propias necesidades, trata de preguntarle de vez en cuando como se siente y de abrir un espacio para que también hable y cuente sus necesidades. Hazle saber que a ti también te importa ayudar.
A esta breve lista, seguramente cada cual tendrá su propio tipo de persona para agregar. Es que, claro, ¡Nadie puede ser perfecto como uno!
Vía | PyschCentral
Imagen: Flickr
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Cuando la envidia nos ataca
La envidia es sin ninguna duda un sentimiento que puede llegar a amargar la vida, en especial a aquellas personas que se comparan continuamente con los demás, aunque podría impulsarnos para mejorar y lograr alcanzar nuestras metas, siempre y cuando lo que sintamos sea respetuosa admiración.
Quien la sufre está diariamente en una permanente lucha por ser el mejor, en especial lucha porque no se note que los demás están por encima de él, obligándole a competir de manera patológica con todo aquel que se cruce en su camino y que pueda llegar a ser un “competidor” a pesar de que así no lo sea.

En el envidioso, ese diálogo interior que nos permite calibrarnos, pensar, y celebrar nuestros logros, se vuelve inviable, pues está obligado a observar a su alrededor, y distinguir qué han conseguido las demás personas para valorarse así mismo.
Como referencia vital utiliza la comparación, en tal manera que si alguien, por ejemplo, mejora en el trabajo, sentirá un inmenso dolor y una frustración casi desgarradora al sentir que su autoestima se ha visto resentida.
En cierto aspecto, se podría indicar que luego se produce un círculo vicioso en donde los sentimientos negativos se encadenan uno tras otro, destacando entre ellos la ira, la soberbia, o incluso el deseo de venganza.
Y es que se debe diferenciar entre la envidia patológica y la envidia sana.
Cuando la envidia es sana
No obstante, existe otro tipo de envidia que en absoluto es negativa, y que puede llegar a convertirse en un motor para mejorar nuestra propia vida, pues ese sentimiento negativo puede cambiarse por uno de admiración hacia la otra persona, y por una cierta alegría por los logros que ésta haya podido conseguir.
Puede ayudarnos a superar los obstáculos, a crecer con los logros e incluso disfrutar siendo testigos de las metas conseguidas por nuestros amigos y compañeros de trabajo, y mantener un cierto sentido del humor imprescindible a veces en algunos casos.
Cómo afrontar y superar la envidia
Para poder llegar a afrontar y superar la envidia, debemos disfrutar del éxito pero también del fracaso, aprender de los errores y comprender que, a cada paso erróneo, podemos superarnos y crecer como personas.
No debemos “restregar” ante los demás nuestros triunfos, ni mucho menos cuando otros supuestamente nos superan. Cambiar el sentimiento de rencor por uno de superación es una muy buena opción.
Y es que incluso disfrutar de las alegrías ajenas, más cuando son de nuestra pareja, familia, amigos o compañeros de trabajo… es uno de esos ingredientes esenciales para alcanzar la auténtica felicidad.

Imágenes | Flickr
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El trastorno bipolar podría estar sobre diagnosticado
Un estudio realizado en el hospital de Rhode Island por la Universidad de Brown encontró que sólo la mitad de los pacientes inicialmente diagnosticados con trastorno bipolar seguían manteniendo este diagnóstico luego de un examen psiquiátrico más exhaustivo. Para re examinar el diagnóstico utilizaron una entrevista especialmente diseñada según los criterios del DSM-IV, conocida como entrevista clínica estructurada del DSM-IV (The Structured Clinical Interview for DSM-IV)
El estudio se realizó entre mayo del 2001 y marzo del 2005 y abarcó a 700 pacientes psiquiátricos. A estos pacientes se les administró la entrevista junto con un cuestionario para verificar si habían sido alguna vez diagnosticados como bipolares o maniaco-depresivos.
De los pacientes, 145 dijeron haber sido diagnosticados anteriormente con este trastorno, pero solo el
43, 4 % había resultado correctamente diagnosticado según los resultados de la entrevista.
Esto muestra una sobre diagnosis del trastorno bipolar.
¿Porque ocurre esto? La exigencia de un diagnóstico rápido lleva muchas veces a un diagnóstico erróneo.
Las coberturas médicas suelen exigir un diagnóstico hecho en no más de dos entrevistas, para ya comenzar a tratar y medicar a los pacientes. En el caso de los hospitales públicos la gran demanda de atención suele llevar a atender muchos pacientes en poco tiempo.
Ahora bien, ¿porque el diagnóstico se desvía hacia un tipo de diagnósticos y no otros?
El conductor del equipo de investigación, Mark Zimmerman afirma que los profesionales suelen hacer diagnósticos con los cuales se sienten confiados para trabajar porque ya los conocen y están familiarizados. Así, los avances actuales en el tratamiento terapéutico y farmacológico de la bipolaridad influyen de forma no conciente en los especialistas para inclinarse a ver este trastorno en lugar de otros.
También hay que reconocer que por detrás del verdadero avance en el conocimiento de la enfermedad psiquiátrica hay un enorme avance de las empresas farmacéuticas y sus ganancias.
La oferta de medicamentos es cada vez mayor y los medios de publicidad de los laboratorios también, viciando la objetividad diagnóstica e inclinando la balanza.
Los peligros de un diagnóstico erróneo no son menores.
La medicación principal para el trastorno bipolar consiste en estabilizadores del ánimo, potentes drogas con efectos adversos renales, endocrinos, hepáticos, inmunológicos y metabólicos. Un mal diagnóstico puede llevar una ingesta innecesaria de estos medicamentos.
Por esto es muy importante permitir a los profesionales de salud tomarse el tiempo necesario para hacer un reconocimiento correcto de la enfermedad mental e implementar un tratamiento acorde.
Vía | EurekAlert
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Las personalidades dominantes procesan mejor la información del espacio vertical
Los psicólogos han encontrado que las personas con una personalidad dominante son más rápidos para procesar la información proveniente del área vertical del espacio. Los resultados provienen de una serie de investigaciones que estudian la relación entre la personalidad y la forma en que interactuamos con el mundo.
Sara Moeller y colegas tomaron a un grupo de estudiantes para analizar cuan rápida y certeramente podían identificar en la pantalla de un ordenador si la letra que aparecía era una p o una q . Luego dividieron las personalidades en dominantes y no dominantes.
Un estudiante era considerado dominante cuando pensaba que usualmente imponía su voluntad a los demás.
En cada intento la letra aparecía en algunos de los siguientes cuatro puntos: a la izquierda de la pantalla, a al derecha, arriba o abajo del punto medio horizontal.
Los estudiantes que tenían personalidad dominante fueron mucho más veloces en identificar las letras cuando aparecían arriba o abajo del punto medio de la pantalla. Cuando las letras aparecían a derecha o izquierda no había diferencias de tiempo entre personalidades dominantes y no dominantes.
Una segunda experiencia replicó el experimento con más estudiantes, pero esta vez utilizando patrones previsibles para la aparición de las letras. Los resultados fueron los mismos.
El lenguaje esta lleno de metáforas que utilizan la dimensión espacial vertical, así hablamos de clases altas y bajas, de estar “arriba” cuando estamos de bueno humor o de estar “abajo” o bajoneado cuando estamos mal, etc.
Estos estudios muestras que el lenguaje no es caprichoso, y que algo de la dominancia se relaciona efectivamente con la forma en que procesamos la información que obtenemos del espacio circundante.
Vía BPS
Imagén: Flickr
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¿Donde trazamos la línea entre genialidad y locura?
Esta es la pregunta que aborda el productor de televisión australiano Adam Boland quien habla por primera vez después de haber sido diagnosticado con un trastorno bipolar.
El trastorno bipolar, antiguamente conocido como trastorno maniaco-depresivo se caracteriza, a grandes rasgos, por oscilaciones entre periodos de exaltación casi maniaca y periodos depresivos.

“Cuando estas en el pico alto (maniaco) sientes que puedes lograrlo todo” dice Boland. “Lo que usualmente haces en una semana puedes llegar a hacerlo en una hora, no hay limites para ti”
Boland, de 32 años, y gran éxito en la TV australiana, decidió dejar de tomar los estabilizadores del animo, medicamentos que trataban su enfermedad, porque según él bloqueaban su creatividad.
El lado negativo es que siempre tras una fase maniaca viene una fase depresiva. Esto ocurre en parte por una necesidad fisiológica, al ser tan grande el gasto de energía en la fase maniaca, es compensada por una fase de depresión, caracterizada por cansancio, falta de vitalidad y desinterés. Los medicamentos que se utilizan para tratar esta enfermedad son conocidos como estabilizadores del animo, en tanto apuntan a evitar que se produzcan los ciclos bipolares.
Al no producirse los ciclos, muchas personas reniegan de esta perdida de la creatividad que lograban cuando la enfermedad no era tratada.
Muchos son los grandes artista y genios de la historia afectados por esta enfermedad.
Inclusive grandes personajes como Jaques Rosseau, James Joyce y el matemático George Cantor padecían de psicosis francas. En la psicosis, ( los comúnmente llamados “locos”) al relajarse el vinculo con la formas convencionales de pensar pueden aparecer pensamientos tan originales que a alguien “normal” jamás se le hubiese ocurrido, como la posibilidad de que haya distintos tamaños de infinitos (Cantor).
Creo que la posición de Boland es válida en tanto es elegida libremente por él mismo, pero hay que tener cuidado al dar esto como una apología del antifármaco. Para muchas personas el sufrimiento que genera su enfermedad mental no tiene compensación en la vía creativa y muchas veces el uso de medicación -siempre acompañada de psicoterapia- resulta en un verdadero alivio del padecimiento.
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