Autenticidad sintética
Dicen que la sinceridad lo es todo y no hay mejor truco que fingir sinceridad. Esto es especialmente cierto en el ambiente del marketing, donde esta emergiendo el concepto de “autenticidad sintética”, es decir apuntar a que los productos de consumo sean vistos por las persona como “la cosa real” (the real deal”).
¿Pero, como hace una compañía para que su producto se vea autentico? Parece que la meta es generar en el potencial consumidor algún tipo de vinculo emocional con el producto, generando sentimientos de confianza y comunidad con el mismo, sea este una heladera o un par de zapatos.

200 años atrás las personas decidían comprar un artículo basados en cuan necesario y cuan costoso era. Hoy en día, con la saturación del mercado y con la tendencia cada vez mayor al consumismo a las conocidas variables de precio y calidad, se agrega una más.
A la hora de comprar los consumidores evalúan como se sienten frente o con el objeto. A esta dimensión se le llama autenticidad. Este concepto implica por un lado que la relación entre vendedor y comprador sea asemeje cada vez menos a una relación comercial y se parezca cada vez más a una relación de fraternidad. Esto para los ojos del consumidor, claro esta.
También implica por otro lado la idea de que el comprador esta accediendo a un objeto verdadero, que le va a dar una experiencia “verdadera”, “autentica”, “sin igual”. “Vende experiencias, no productos” es la idea de Joseph Pine y James Gilmore al respecto del nuevo movimiento económico.
“Lo que los consumidores compran debe reflejar lo que son y lo que aspiran a ser, una oposición fundamental es la de ser reales o falsos” apuntan Pine y Gilmore.
Las empresas entienden esto y lo usan a su favor. Un ejemplo más concreto de como influye la variable de la autenticidad es lo que ocurre cuando alguien compra un objeto histórico. No es lo mismo comprar la espada en teoría usada por José de San Martín en la batalla de San Lorenzo que una que nadie digno de mención histórica ha tocado ¿o si?
Via| MindHacks
Imagen: Flickr
Artículos relacionados
Comentarios al artículo
1
Fecha: March 24, 2008 at 3:50 pm
Es muy complicado el mundo de la persuasión y de meterse en la piel de los consumidores. Además, tal y como están las cosas, pronto pasará como en el chiste: triunfará el consumismo.
Con-su-mismo pantalón, consumismo traje, con su mismo coche, etc…
A modo de curiosidad, un amigo alemán me dijo en una ocasión que cuando un español comienza una frase diciendo “Sinceramente…”, va a soltar una mentira!!! jajaja…
2
Fecha: March 27, 2008 at 12:44 pm
[...] Fitzsimons de Waterloo encontraron que la exposición a las “marcas” y logos de los productos de consumo generan distintos comportamientos en las personas. Gavan Fitzsimons comenta que [...]
3
Fecha: August 16, 2008 at 4:44 pm
La moda es el uniforme de la mayoría.
Es lamentable que las personas adultas se dejen convencer por todas las ofertas que aparecen en los medios que sólo manupulan –como bien dice el anfitrión de este sitio– como adolescentes.
Hemos sido puestos a mirar hacia abajo y desde entonces no miramos hacia arriba, hacia ideales de más alto talante y alcance.
Las personas adscritas y locas por todo lo nuevo, creo, psicológicamente no han pasado de sus etapas adolescente y pueril.
¿Desde cuándo los niños y los adolescente pasaron a ser tomados como modelos sociales?
¿Cuáles son las propuestas a largo plazo que puede ofrecer esta perspectiva, distinta de la obligación de estar cambiando más rápidamente simplemente por cambiar?
Sólo los que se hallan irresistiblemente insatisfechos consigo mismos insisten en ser otros. Y la moda les ofrece todos los recursos para lograrlo.
Un problema de autoestima y falta de amor propio.
¡Absurdo!
Un asunto cada vez más robusto para la psicología.









Últimos comentarios