Carl Rogers
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Carl Rogers

Hoy en DePsicología profundizaremos en la Terapia Centrada en el Cliente creada por Carl Rogers y, os mostraremos cuáles son sus características terapéuticas.

Después de hablar de las diferentes Teorías de la psicología, nos centramos en la Terapia Centrada en el Cliente, un tipo de terapia no directiva en la que el paciente juega un papel activo respecto a otro tipo de terapias, ya que el terapeuta no guiará al paciente en su proceso, sólo realizará su acompañamiento a través de diferentes técnicas.

La técnica más conocida de la terapia de Rogers es el reflejo a través del cual no se hace ningún tipo de interpretación ni de opinión personal, sólo se le devuelve la información al paciente de la misma manera en que lo hizo él captando el sentimiento que se esconde tras sus palabras.

Por ejemplo: “Me siento fatal, ¡La vida es una mierda!” y el terapeuta le puede responder “Ya, la vida no te trata bien, ¿verdad?”

Lo que se logra con este tipo de respuesta es que el paciente sienta que ha sido escuchado y comprendido, lo que motiva a continuar hablando y profundizando en un tema sin tener que realizar ningún tipo de pregunta directiva, es decir, es el paciente el que va profundizando y el terapeuta le acompaña en el proceso.

A su vez, el paciente toma conciencia de lo que está diciendo y sintiendo a través del reflejo porque se le devuelve la información tal como la dio, sin añadir ningún matiz personal por parte del terapeuta.

El reflejo ha de ser algo sentido no una simple repetición de lo que dice el paciente, la escucha debe ser real y el terapeuta debe aprender a parar su propio pensamiento para poder estar receptivo al mensaje que le están transmitiendo.

Rogers recogió las habilidades y requisitos de los que debía constar un verdadero terapeuta, son tres cualidades que podrían resultar válidas para cualquier tipo de terapia que se quiera seguir pero que no todos los psicólogos y terapeutas tienen ni desarrollan:

  • Respeto: Es la aceptación del paciente tal cual es, preocuparse de manera positiva incondicional hacia el paciente.
  • Congruencia: Ser genuino y honesto con el paciente.
  • Empatía: Es la capacidad o habilidad de sentir lo que siente el paciente, ponerse en su piel.
  • Rogers define estas tres cualidades como “necesarias y suficientes” ya que si es capaz de llevarlas a la práctica, no serían necesarias otro tipo de técnicas para ver la mejora del paciente.

    Sin embargo, a pesar de que el terapeuta utilice las mejores técnicas si no tiene estas tres habilidades la mejora sería mínima, porque una buena relación terapéutica se basará en el respeto, la empatía y la congruencia.

    Un problema que se puede ver en la psicología actual, es que los terapeutas nacen y no se hacen, es decir, que hay personas que tienen desarrolladas estas habilidades por su propia personalidad y otros que intentarán crearlas y a pesar de eso no les saldrá espontáneamente en la consulta.

    La personalidad del terapeuta es fundamental en la sanación del paciente ya que la mitad de la terapia se basa en el vínculo establecido entre terapeuta y paciente.

     

    Fuente. psicologia-online.com


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