Escrito por Tendenzias

¿Eres de los que ayudan o miran hacia otro lado?

La conducta de ayuda se encuentra dentro del estudio de la Psicología social. ¿Cómo actuamos a la hora de ayudar?, ¿qué cosas nos predisponen para ayudar y qué otras nos influyen para no ayudar?. En Depsicología hablamos de “la conducta de ayuda”.

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Basándonos en estudios e investigaciones de Psicología social , ¿qué nos influye en nuestra conducta de ayuda?:

Se ayuda más en Situaciones de recompensa.

En su estudio, Moss y Page (1972) encontraron que las personas que son reforzadas en una situación previa de ayuda son más proclives a prestar ayuda posteriormente.

Otro ejemplo de esto es el “fenomeno de la codependencia”, de acuerdo con el trabajo de Deborah Lyon y Jeff Greenberg (1991) los niños que aprenden a ganarse la aprobación y la autoestima satisfaciendo las exigencias de un padre dependiente y disfuncional buscarán las oportunidades de ayudar a las personas parecidas en el futuro.

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Ayudamos más, si vemos a otra persona ayudar. Situaciones de modelado.

La probabilidad de prestar ayuda aumenta si hay un modelo llevando a cabo una conducta de ayuda (Bryan y Test, 1967; Macauly, 1970. )

Ayudamos más si estamos de mejor humor.

Influencia del estado del humor en la conducta de ayuda. Como se ha demostrado en diversos trabajos, las personas que están de buen humor tienden ayudar más que aquellas que no lo están (Isen, 1970; Isen y Levin, 1972; Isen, Clark y Schwartz, 1976; Underwood et al., 1977). Aunque se ha podido comprobar que no siempre el buen humor conduce a prestar más ayuda. En un trabajo de Isen y Simmonds (1978) descubrieron que personas de buen humor no quieren interrumpir su felicidad prestando ayuda que por si misma no es placentera.

Rosenham, Salovey y Hargis (1981) encontraron que la felicidad debe ser personal para provocar sentimientos de ayuda. Si las personas se sienten felices por la buena fortuna de otro, no se produce un incremento en el número de conductas de ofrecimiento de ayuda. Pero si está de mal humor por algún suceso acaecido, ofrece menos conductas de ayuda, sin embargo, si su estado de ánimo negativo se debe a lo sucedido a una tercera persona si brindará ayuda.

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Ayudamos más si  no tenemos prisa.

En su trabajo Darley y Bateson (1973) con un grupo de seminaristas, demostraron que quien no tiene prisa se detiene y ayuda. Quien tiene prisa es más probable que pase de largo, incluso si su premura es para dar una charla sobre la parábola el buen samaritano.

Si nos consideramos altruistas y buenas personas es más probable prestemos ayuda.

Aquel que se considera altruista tiene más probabilidad de llevar a cabo conductas de ayuda, este fue la conclusión del trabajo de Paulhus, Shaffer y Downing (1977) con donantes de sangre. En una situación similar con estudiantes Bateson et al, (1978) mostraron que las personas que se comportan de forma altruista se atribuyen poco altruismo si hubo posibles causas externas para su conducta.

Reciprocidad o ayudo a quien me ayuda, ayuda por responsabilidad social (a los más débiles).

Esto es la ayuda “por norma”En este punto debemos de considerar dos principios, la norma de responsabilidad social y la norma de reciprocidad. Según esta última tendemos a ayudar a quienes nos ayudan y no dañamos a los que no nos dañan; de esta norma están exentos los viejos, los muy jóvenes, los débiles y los enfermos, justo las personas que son objeto de ayuda según la norma de responsabilidad social.

En Depsicología tu opinión es importante, si tienes sugerencias o ideas déjanos tu comentario, gracias por leer Depsicología.

Vías|  wilderdom.com |ideas.repec.org.

Fotos|luisberrios.wordpress.com, Brettandersonart.com,  taringa.net

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