Cuando la envidia nos ataca
La envidia es sin ninguna duda un sentimiento que puede llegar a amargar la vida, en especial a aquellas personas que se comparan continuamente con los demás, aunque podría impulsarnos para mejorar y lograr alcanzar nuestras metas, siempre y cuando lo que sintamos sea respetuosa admiración.
Quien la sufre está diariamente en una permanente lucha por ser el mejor, en especial lucha porque no se note que los demás están por encima de él, obligándole a competir de manera patológica con todo aquel que se cruce en su camino y que pueda llegar a ser un “competidor” a pesar de que así no lo sea.

En el envidioso, ese diálogo interior que nos permite calibrarnos, pensar, y celebrar nuestros logros, se vuelve inviable, pues está obligado a observar a su alrededor, y distinguir qué han conseguido las demás personas para valorarse así mismo.
Como referencia vital utiliza la comparación, en tal manera que si alguien, por ejemplo, mejora en el trabajo, sentirá un inmenso dolor y una frustración casi desgarradora al sentir que su autoestima se ha visto resentida.
En cierto aspecto, se podría indicar que luego se produce un círculo vicioso en donde los sentimientos negativos se encadenan uno tras otro, destacando entre ellos la ira, la soberbia, o incluso el deseo de venganza.
Y es que se debe diferenciar entre la envidia patológica y la envidia sana.
Cuando la envidia es sana
No obstante, existe otro tipo de envidia que en absoluto es negativa, y que puede llegar a convertirse en un motor para mejorar nuestra propia vida, pues ese sentimiento negativo puede cambiarse por uno de admiración hacia la otra persona, y por una cierta alegría por los logros que ésta haya podido conseguir.
Puede ayudarnos a superar los obstáculos, a crecer con los logros e incluso disfrutar siendo testigos de las metas conseguidas por nuestros amigos y compañeros de trabajo, y mantener un cierto sentido del humor imprescindible a veces en algunos casos.
Cómo afrontar y superar la envidia
Para poder llegar a afrontar y superar la envidia, debemos disfrutar del éxito pero también del fracaso, aprender de los errores y comprender que, a cada paso erróneo, podemos superarnos y crecer como personas.
No debemos “restregar” ante los demás nuestros triunfos, ni mucho menos cuando otros supuestamente nos superan. Cambiar el sentimiento de rencor por uno de superación es una muy buena opción.
Y es que incluso disfrutar de las alegrías ajenas, más cuando son de nuestra pareja, familia, amigos o compañeros de trabajo… es uno de esos ingredientes esenciales para alcanzar la auténtica felicidad.

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Artículo de Christian
Colabora en diversos medios de comunicación tanto escritos como digitales, ha dirigido diversos portales en Internet, programas de radio, ha trabajado como locutor de radio en diversas emisoras, y fue editor de GizmoGadget en la red netWeblogs. En la actualidad es redactor en las redes de blogs de Blogsfarm y Archivados, siendo responsable de blogs como Tecnyo, Tecmóviles, Techlosofy, Haciendo Fotos, y coordinador de Viviendo Sanos y Qué Gadgets; algo que se completa con su trabajo como redactor-jefe en el blog oficial de Globaliza (junto a Javier Gómez), y la colaboración en los espacios especializados de El Blog Verde, Apple Blog, Inventos Absurdos, Espacio Música, Gamelosofy y Qué 2.0,. Especialista además en temas relacionados con la autoayuda y la psicología positiva, la meditación y la relajación, en la vida sana, es fundador/director de Naturvida, una nueva iniciativa de blogs comerciales especializados en la vida sana tanto física como mental, siendo editor de Natursan y Naturpsico, y colaborador de Innatia y De Psicología. Puedes escribirle a la dirección: christian.perez.o@gmail.com


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