Cuanto más conocemos a alguien, menos nos gusta, igual seguimos buscando gente
La gente suele pensar que si conocemos mejor a alguien vamos a llegar a apreciarlo más, pero lo cierto es que cuanto más conocemos de los otros, menos los apreciamos.
El filósofo Jean Paul Sartre dijo que “el infierno es el otro”.
Imagen por Lady Orlando
Conociendo lo irritantes que pueden llegar a resultarnos los demás, sorprende cómo la mayoría de nosotros somos unos eternos optimistas y seguimos formando nuevas relaciones. Y es que la gente parece preparada para que los otros le gusten.
El mero hecho de estar expuesto a alguien, causa en nosotros que lo apreciemos mas.
Un estudio interesante sobre este tema es el realizado por Moreland and Beach (1992), en el cual hicieron que 4 falsos estudiantes fuesen a una clase durante todo el curso. Los cuatro tenían un aspecto similar, y vestían parecido. Pero lo que los diferenciaba es que uno iba a todas las clases, y los otros tres iban cada uno a una menor cantidad de clases.
Cuando se preguntó a los demás estudiantes cuál de los cuatro les había gustado más, eligieron al que fue a todas las clases. A pesar que ninguno de los cuatro falsos estudiantes cruzó palabra con los demás estudiantes.
El asunto es que a más exposición, más nos gusta una persona, pero sólo si no conocemos mucho sobre esa persona, ya que cuanto más la conocemos, cuanto más a fondo entramos en su ser, más cosas descubrimos de él.
Y el asunto es que cada uno de nosotros tenemos muchas cosas que no nos gustan, y si conocemos más a fondo a alguien, lo más probable es que terminemos encontrado en esa persona unas cuantas de esas cosas que no nos gustan. Mientras que si no lo conocemos tan a fondo, sólo quedará lo superficial, y seguramente nos seguirá gustando.
Y entonces, ¿por qué seguimos haciendo amigos si generalmente terminamos decepcionados con casi todas las personas? Y la respuesta es que somos optimistas por naturaleza, y esperamos que el siguiente sí nos guste, y para probarlo seguimos queriendo conocerlos a fondo.
Vía PsyBlog
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Comentarios al artículo
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Fecha: September 16, 2008 at 5:42 pm
Evidentemente necesitamos “amigos”. Somos seres sociales, y como tales, necesitamos estar rodeados de gente, sentirnos queridos y aceptados por ellos, tener intereses comunes, normas comunes,…, necesitamos formar parte de un grupo.
Recordemos la pirámide de necesidades Maslow, la tercera necesidad si contamos desde su base, la forman las Necesidades Sociales. El hombre para poder alcanzar la felicidad y una estabilidad emocional, necesita de modo indispensable, que estas necesidades estén cubiertas.
¿Qué ocurre cuando conocemos a alguien y nos ha defraudado? Suelen ocurrir dos cosas:
a) Esa persona hasta el momento cubría nuestras necesidades, y cuando descubrimos con el tiempo sus defectos, amoldamos éstas necesidades al nuevo conocimiento sobre lo que en este momento podemos pedir a la persona. Es decir, aceptamos a tal persona, y la seguiremos queriendo y considerando amiga, con sus defectos, ya que sus virtudes son más valoradas por nosotros que sus defectos.
b) Puede ocurrir, que al darse cuenta de sus defectos, y siendo éstos muy valorados por la persona que evalúa, el “amigo” deje de considerarse como tal ya que no cubre el número mínimo de necesidades que el sujeto ve indispensables en una relación. Es como si dijéramos que las que antiguamente eran necesidades comunes, se separan y dividen en dos siguiendo cada una su curso. Es entonces cuando la relación se rompe. ¿Qué ocurre entonces? A pesar de haber sido defraudado buscará nuevas amistades, pues ahora tiene necesidades sin cubrir, y necesita urgéntemente volver a tenerlas cubiertas.
¿Porqué al comienzo de la relación todo lo que vemos es positivo?¨
Si buscamos amistad en alguien, como hemos visto, lo que buscamos es cubrir una necesidad. Sin dicha necesidad, no actuaríamos. Y como ante toda necesidad, nuestro cerebro y cuerpo reacciona. Pongamos un ejemplo: si tenemos hambre, comemos. A más hambre tengamos menos selectos somos con la comida. A más hambre tenemos, todo está más rico.
Pues bien, a menos necesidades sociales tengamos cubiertas, menos selectivos o exigentes seremos con los amigos. En un principio lo que más interesará al hombre es cubrir la necesidad, no la calidad. Y como no se tenía cubierta y ahora sí, se valora mucho más positivamente. Además de forma adaptativa, se nos activa una atención selectiva hacia las virtudes de la persona y la relación, es decir tenderemos a fijarnos solamente en aquellas cosas positivas que se amoldan a lo que nosotros vamos a buscar para cubrir esa necesidad de “amistad”.
2
Fecha: September 17, 2008 at 12:43 pm
Excelente post, y muy cierto.
Me gusto tanto el artículo como el comentario de Irene.
3
Fecha: September 18, 2008 at 12:38 am
Gracias, Ramón, y gracias Irene por tan buen comentario!










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