Escrito por Tendenzias

Agresividad infantil ¿es normal?

¿Qué es y qué no es normal en la agresividad en niños? ¿Cómo se desarrolla la agresión? En una sociedad donde los límites a veces son muy difusos, nos encontramos con niños que tienen dificultades para aceptar las normas.

De manera directa o indirecta, la agresividad en niños es uno de los temas de actualidad. Hablamos de bullying y acoso escolar, de padres que son agredidos por sus hijos, de profesores que han perdido su autoridad ante los niños… En definitiva, estamos hablando de una pérdida de límites que tiene que ver con lo social, con esta sociedad y la educación que se está transmitiendo.

Poner límites a un niño no es un “no te quiero”, me atrevería a decir que los límites bien puestos son los te quieros más grandes que hay. Los límites son necesarios para su desarrollo psíquico, para establecer las bases de las relaciones sociales, para que pueda ir entrando suavemente en un mundo cultural amplísimo y los límites son los que le permitirán manejarse con emociones como la frustración y aprender a relacionarse con la autoridad (padres, profesores…).

Dicho esto, uno de los grandes síntomas que vemos hoy día es que los límites están puestos de mala manera por los padres, que se sienten desbordados por el poco tiempo de calidad que pasan con ellos y no quieren pasarlo diciendo “esto no”.

También tenemos que sumar los conflictos de cada padre como hijo que es y las dificultades que puede conllevarle la paternidad, que al final repercuten en la relación con los hijos, en la manera de vincularse con ellos.

¡Son tantas cosas a tener en cuenta individualmente! Pero, no queríamos dejar de compartir esa pequeña reflexión con vosotros, ahora, teoricemos un poquito.

¿Qué es la agresividad?

La agresividad está descrita como la tendencia a actuar o responder violentamente, a lo que habría que añadirle una intención de causar daño a un otro, aunque al final no se lleve a cabo dicha agresión.

En psicología se diferencian dos tipos de agresión:

  • Agresión hostil: acciones agresivas cuyo objetivo es dañar o lastimar a la víctima.
  • Agresión instrumental: acciones agresivas cuyo objetivo principal es lograr acceso a objetos, espacios o privilegios.

Estos tipos de agresión los vamos a ir desarrollando a lo largo de los siguientes puntos, viendo en qué momentos de la vida del niño está más presente y cómo evoluciona.

Es importante mencionar que la agresividad y cómo la maneja el niño puede convertirse en un atributo estable de su persona en función de cómo aprenda a lidiar con ella, cómo aprenda a resolver los conflictos y el ambiente en el que se desarrolle.

Agresividad en niños: la moralidad

La moralidad, los valores y la ética es algo que se adquiere y no con lo que uno nace aprendido. Los padres son los grandes transmisores de dichos valores y los niños esas esponjas que absorben no sólo lo que se dice, también lo que ellos hacen.

Por ello, una de las grandes metas de la educación es ayudar al niño a adquirir principios éticos y valores personales que sean la base para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo bueno y lo malo.

No se trata de que el niño siempre se porte bien cuando uno está delante, se trata de que esos valores estén interiorizados para que le guíen aun cuando nadie esté observando su conducta.

Por ejemplo, enseñarles a respetar a los demás y a que no se les debe hacer daño; a respetar las normas establecidas o lo que implica ayudar a alguien desinteresadamente.

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¿Y cuándo se les enseña esto? Si os fijáis, desde que son bien pequeños uno comienza a indicarles que no está bien pegar al hermano o a la mascota, que no hay que tirar del pelo porque duele, hay que compartir juguetes, hacerle caso a la profesora, cómo se ha de comer y vestir, etc.

La evolución de la agresividad en la infancia

A lo largo de la infancia pueden aparecer conductas que uno puede catalogar como agresivas pero hay que diferenciar entre lo que es una agresión, entendida desde la intención a causar daño, a hacer daño a alguien sin tener ninguna intención.

A su vez, la “agresividad” que aparece se puede considerar como evolutiva pues, como veréis a continuación, tienen que aprender a manejarse con sus necesidades y emociones de una manera pacífica y resolutiva.

Agresividad en bebés (hasta 1 año)

No podemos hablar de agresividad a esta edad, puede haber momentos en que los bebés se enfaden y que pueda haber tirones de pelo, que se dé algún golpe a alguien pero no podríamos hablar de una intención a hacer daño a alguien.

Agresividad en niños de 1 año

Si pensamos en los juguetes claramente nos viene la imagen a la cabeza de niños peleando por un juguete en concreto, sólo hay uno y son dos ¿la ley de quien tira más fuerte?

Las teorías hablan de que la agresión instrumental comenzaría a aparecer al final del primer año, se quiere lo que quiere el otro con independencia de lo que uno ya tenga. Se comienza a ver al otro niño como un adversario al que se intenta dominar para conseguir el juguete.

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Agresividad en niños de 2 años

A pesar de que el deseo por los juguetes sigue siendo igual de intenso, la manera de relacionarse con los otros niños varía. Se sigue persiguiendo el juguete pero comienzan a negociar para conseguirlo en lugar de utilizar conductas físicas.

Aún así, también pueden haber conductas donde el niño se desquite de la frustración dando patadas o golpeando cosas.

Agresividad en niños de 3 a 5 años

La agresividad física deja de estar tan presente en los momentos de frustración o cuando se sienten atacados por los compañeros y comienza a aparecer la agresividad verbal en forma de contestaciones y burlas.

En este caso, al igual que los anteriores, seguiríamos hablando de una agresividad instrumental y no hostil.

Agresividad en niños de 9 años

La agresión física puede estar más presente que en años anteriores pero con una cierta peculiaridad, es la agresión hostil la que comienza a aparecer.

A esta edad los niños comenzarían a reconocer cuándo alguien le está intentando hacer daño y eso provoca que él pueda responder a esa agresión defendiéndose o vengándose, con la intención de devolver dicho daño, por tanto, hay intención.

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En su mente lo ven más como una defensa y, por tanto, un daño justificado aunque afirmen que hacer daño a los demás no está bien.

Agresividad en la infancia: diferencias niños y niñas

Un dato interesante es que, en un principio, no hay diferencia entre el nivel de agresividad entre niños y niñas, pero en cuanto aparecen las diferencias de género y lo que se espera o se permite a cada uno de ellos, comienzan a haber claras diferencias

Los niños suelen manifestar la agresividad hacia el exterior de muy diversas formas: golpes, insultos, intimidaciones, entre otros.

Las niñas suelen ser agresivas de una manera más sutil y suele estar relacionado con sus objetivos sociales: excluir a alguien de un grupo, crear rumores, intentar dañar su autoestima o su estatus en el grupo.

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