Escrito por Tendenzias

¿Me exijo ser perfecto en todo momento?

¿La perfección es un límite o una virtud? La búsqueda de perfección de forma constante y permanente puede llevar a unos niveles de tensión y malestar importantes.

perfeccionismo

Ser perfecto en todo momento o, en algún momento, puede ser la tarea interminable y el ideal más inalcanzable que podemos proponernos. Como ya os imaginaréis, esto supone un agotamiento emocional ya que uno lucha consigo mismo, se pelea, se fustiga, se culpabiliza por no haber sido perfecto en una determinada situación.

En esa búsqueda del ideal de perfección uno tiene que moldearse en base a lo que considera deseable para sí mismo: ser el mejor, el más querido, el elegido, el que no se equivoca, el que todo lo hace más que bien. Sólo de pensarlo, pienso en lo agotador que resulta intentar ser siempre la persona perfecta y cómo uno tiene que deshacerse de sus propios deseos para moldearse a lo que se espera de sí mismo.

Por lo que, podemos imaginarnos que en esa búsqueda de perfección uno no puede permitirse el lujo de sentir más allá de lo que es lo deseable. Una máscara con una sonrisa artificial que indique al mundo que todo va bien pero, parece que ese brillo no llega hasta los ojos y, cuando esto se convierte en una rutina hay una dificultad de poder sentir, un encierro emocional porque todo tiene que estar controlado y las emociones pueden provocar desequilibrios en la perfección.

Man being scolded by his shadow

Así que, podemos imaginarnos a las personas que intentan alcanzar la perfección con una cierta rigidez que puede ser tanto física, cognitiva como emocional. Física, porque este intento de ser perfecto todo el rato provoca ansiedad y la tensión se puede instalar en el cuerpo; cognitiva, porque suele haber una rigidez de pensamiento, no suele haber grises en su forma de ver las cosas, todo es o blanco o negro, porque no hay cosas bien hechas si no son perfectas al ciento por ciento; de igual manera, hablamos de una rigidez emocional en línea del párrafo anterior, hay emociones que no se las puede considerar ni perfectas ni positivas, por lo que es mejor reprimir este tipo de afectos.

Esta rigidez también puede mostrarse a la hora de tomar decisiones, es muy complicado escoger qué es lo correcto o qué es lo incorrecto porque un fallo puede suponer algo catastrófico en su línea de pensamiento. Por esta razón, puede haber dificultades a la hora de escoger cualquier cosa, desde lo más sencillo a lo más peliagudo porque el nivel de perfección a alcanzar es tan elevado que un mínimo error puede estropearlo todo.

Si trasladamos todo esto a la vida diaria, podemos encontrarnos con una dificultad para tener una pareja estable o de poder disfrutar de ella, ya que es muy difícil que se puedan llevar por la espontaneidad y las emociones; el amor puede hacerles sentir vulnerables pues se exponen a alguien que al acercarse puede ver que no son tan perfectos como querrían serlo o, por el contrario, acaban convirtiéndose en aquello que la otra persona quiere para ser la perfecta pareja.

perfeccionista

Si lo pensáramos en cuestiones laborales, la perfección puede suponer un límite ya que uno se centra tanto en todos los detalles, en que todo sea extremadamente perfecto que no puede hacer las cosas con soltura y la productividad laboral puede bajar.

Todo esto puede provocar una sensación de no autorealización y un bajo autoconcepto de sí mismo importante, ya que si uno aspira a ser perfecto en todos los ámbitos de su vida, a ser el mejor en cada momento, estará luchando consigo mismo y culpabilizándose por no poder alcanzar ese ideal.

“Recuerda que no has nacido para ser perfecto, has nacido para ser real” Javier Iriondo

depsicologia.com

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