Miedo al amor, malas experiencias pasadas o inseguridad pueden llevar a desarrollar miedo al amor. Comenzar una relación y tener cierta inseguridad es normal.

Si hay un patrón que se repite cuando se conoce a una persona y se evita siempre profundizar en la relación por miedo a sufrir, hablamos de “adictos a la evitación”.

Se puede ser adicto a comportamientos o situaciones, no necesariamente a drogas, por lo que también encontramos personas que son adictas a las relaciones y otras a huir de ellas.

Según Pia Mellody, hay dos tipos de adictos en las relaciones o dependientes emocionales.

  • Los adictos al amor
  • Los adictos a la evitación.

Si hablamos de miedo al amor, son los adictos a la evitación la tipología que nos interesa

  • El adicto a la evitación se evade de la relación de pareja, busca fuera de la pareja todo tipo de actividades y excusas.
  • Evita el contacto intimo con su pareja. Usa distintas técnicas de distanciamiento.
  • El adicto a la evitación y el adicto al amor suelen ser tal para cual. La mayor parte de parejas con dependencias emocionales, problemas de celos, etc están formadas por un adicto a la evitación y un adicto al amor.
  • Tiene miedo a la intimidad – Miedo a ser abandonado. De esta forma piensa, si no me implico, no me dañarán.
  • Para mantener el control en las relaciones puede  querer tener la hegemonía del dinero , querer tener siempre razón, incluso llegar a usar la fuerza física.
  • Al adicto a la evitación, puede tener algún tipo de adicción adicional, alcohol, drogas, juego, adicción a los romances. De esta forma busca intensidad fuera de la relación de pareja.
  • El adicto a la evitación establece relaciones de pareja poco igualitarias donde se dan altas dosis de sufrimiento, reconciliaciones, más sufrimiento. Son relaciones donde la intensidad emocional es como una montaña rusa. Adictos al amor y adictos a la evitación juntos. La montaña rusa emocional.
  • Llegan a creer que el amor tiene que tener una alta intensidad emocional (dolor, rupturas, peleas, reconciliaciones). En una relación de pareja normal, sana donde no se den estas altas dosis de cambios emocionales, donde no se den las manipulaciones, los juegos de poder el adicto a la evitación no estará bien, le parecerán relaciones aburridas. Necesita sentir la adrenalina en la relación.
  • El adicto o adicta a la evitación le gusta el rol de “rescatador”.

  • Si un adicto o adicta a la evitación nota que la otra persona está muy enamorada, perderá interés, y seguramente escape, aún sin decir nada. Dejando a la pareja totalmente perpleja.
  • El adicto a la evitación le gusta  hacerse el interesante, crear juegos de poder.
  • El adicto a la evitación habla poco, comparte menos, levanta muros para no ser conocido.
  • El adicto a la evitación a menudo tendrá distintas relaciones incluso simultáneas para así evitar su miedo al abandono.

Este tipo de trastornos se  puede tratar, con la ayuda de un psicólogo que explica y guía a la persona lo que sucede, le ayuda a desarrollar herramientas para enfrentarse a sus problemas. Lograr una coherencia emocional. O la capacidad de desarrollar intensidad emocional con alguien pero sin por ello sentirse dependiente.

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