-    Escrito por angeles

¿Quieres el esposo perfecto? Es sencillo, solo entrénalo como una ballena.

Sí, has leído bien, para lograr un matrimonio maravilloso solo debes entrenar a tu marido como una ballena. Al menos esto es lo que sostiene Amy Sutherland autora del libro “Lo que Shamu me enseñó sobre la vida, el amor y el matrimonio”.

Amy Sutherland es una periodista que pasó un año en una escuela de entrenamiento de animales y decidió probar lo aprendido con los molestos hábitos de su marido. Según Sutherland el secreto de una buena convivencia está en ignorar los hábitos molestos y premiar los hábitos positivos. Esto es lo mismo que haces los entrenadores para lograr que las ballenas asesinas brinquen de sus estanques y los elefantes se paren sobre sus patas traseras.

¿Que hizo Amy entonces? Para enseñar a su marido, Scott, a no revolucionar el hogar con berrinches cada vez que no encontraba la llaves, decidió ignorarlo y no ayudarlo con la búsqueda. Para evitar que Scott estuviera merodeando mientras ella trataba de cocinar puso un plato con snacks al otro lado de la habitación, lo cual generaba “conductas incompatibles”, es decir Scott podía comer los snacks o merodear la cena, pero no ambas cosas. Así Amy logró que Scott comprará un buscador de llaves, comiera snacks en lugar de acechar la cena, y tuvieran ambos una convivencia más feliz.

La periodista admite que su idea no es ninguna novedad y que esta claramente influenciada por los experimentos de Pavlov y de Skinner sobre condicionamiento de conductas.

Si bien la temática del libro para muchos es divertida, algunos sectores la critican por considerar que fomenta el estereotipo machista de la mujer que manipula al hombre con sus encantos.

De todas formas Sutherland aclara que su método solo es útil para pequeños problemas de la convivencia, pero que no resuelve problemas mayores que tengan que ver con la falta de comunicación o de entendimiento mutuo.

Via| World of psychology

¿Quieres el esposo perfecto? Es sencillo, solo entrénalo como una ballena.
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