Escrito por Tendenzias

Haz las preguntas correctas para obtener los resultados deseados

En una edición reciente del Wahington Post, el epidemiólogo David Michaels describe los conflictos que generan en el ámbito de la salud pública las investigaciones financiadas por empresas. Muchas empresas contratan equipos de investigadores para probar los efectos que tienen sus productos en la salud de los consumidores.

El ejemplo más claro es el de las empresas farmacéuticas cuando contratan equipos para probar la eficacia de alguna nueva droga , pero también muchas industrias financian estudios para probar si sus productos afectan la salud de la gente o el medio ambiente.

Lo que Michaels plantea es que el hecho de que una investigación este financiada por una parte interesada puede afectar los resultados de la misma.

“Cuando un científico es contratado por una empresa que tiene un interés económico puesto en el objeto de la investigación, aumentan las posibilidades de que los resultados de la investigación sean favorables a la empresa en cuestión” comenta Michaels.

“Tener alguien que financie la investigación cambia la forma en que hasta los más respetados científicos abordan su tarea”. Esto no significa que en las investigaciones financiadas se manipulen los resultados adrede. Si bien esto ha ocurrido en alguna ocasión, estos casos son muy poco frecuentes. Usualmente estas investigaciones tienen un nivel de calidad igual, y a veces hasta mayor, que las investigaciones independientes.

Richard Smith y otros investigadores, como Lisa Bero de la Universidad de California

han encontrado que en las investigaciones financiadas por empresas lo que suele suceder es que las experimentaciones se diseñan de tal modo, que los resultados suelen coincidir con los esperados por la compañía que pone el dinero. Esto se llama “efecto de financiación” y no es necesariamente una manipulación consciente pero implica una cierta tendenciosidad en el método.

Smith, editor retirado del British Medical Journal comenta que le llevó casi un cuarto se siglo darse cuenta de lo que ocurría. Ninguna manipulación perversa y fácilmente detectable, en cambio formas sutiles de afectar las investigaciones, por ejemplo haz la pregunta indicada y obtendrás el resultado esperado.

Cuando se diseña un experimento, los investigadores a cargo deben definir varias cuestiones: una pregunta inicial o hipótesis de partida, un método de medición, el control de las variables involucradas y la selección de una muestra representativa entre otras cosas.

Lo que Smith y Bero plantean es que algunos de estos aspectos pueden estar viciados por lo que llaman “trucos del oficio”. Algunos ejemplos son probar mi droga contra tratamientos que no funcionan o contra la ausencia de tratamiento, publicar muchas veces el mismo estudio para lograr el efecto de que parezca que hay mucho material de comprobación o publicar sólo las partes del estudio favorables a mi droga.

De acuerdo a como se planteen las condiciones iniciales es posible llegar a las respuestas que uno quiere.

Este problema también se da a nivel de los meta análisis, que son análisis basados en un conjunto de análisis previos. Decisiones de que análisis se van a incluir y cuales no afecta en gran medida los resultados del meta-análisis.

Para Smith y compañía es claro que la raíz del problema es la financiación en sí misma. Si alguien interesado pone dinero para realizar una investigación esta obligatoriamente se vuelve sospechosa.

Una forma de resolver el problema que plantea el “efecto financiación” es crear una organización intermediaria entre el sponsor y los investigadores. Un ejemplo de este tipo de organización es el Health Effects Institute (HEI), constituido por la agencia de protección del ambiente (Environmental Protection Agency ).

El HEI se gobierna en forma independiente y su primer director fue Archibald Cox, famoso por negarse a participar en el encubrimiento del escándalo de Watergate. Lo que este instituto hace es conducir las investigaciones financiadas por las corporaciones, pero manteniendo a los investigadores ajenos a la misma, es decir lo investigadores no saben para quién se hace la investigación. Esta es una forma de regular los estudios financiados, siempre y cuando, por supuesto, la organización intermediaria sea independiente de aquellos que ponen el dinero.

Fuente: Washington Post, via Word of Psychology

depsicologia.com

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