Depresión posparto: qué es, señales para detectarla y tratamiento

¿Sabías que una de cada seis mujeres en el mundo sufren depresión posparto? Estos son los datos de la Organización Mundial de la Salud en 2017. Un malestar que afecta a muchas mujeres y que suele quedar silenciado, sin que ellas sepan qué les ocurre y que tienen opciones para poder reencontrarse consigo mismas. Depresión […]

¿Sabías que una de cada seis mujeres en el mundo sufren depresión posparto? Estos son los datos de la Organización Mundial de la Salud en 2017. Un malestar que afecta a muchas mujeres y que suele quedar silenciado, sin que ellas sepan qué les ocurre y que tienen opciones para poder reencontrarse consigo mismas.

Depresion posparto

Depresión posparto: malestar en la maternidad

¿Qué es ser madre? ¿Cuál es el modelo de maternidad que tiene cada mamá? ¿Qué dice la sociedad acerca de cómo es ser una buena madre? ¿Existe la mala y la buena madre? Todo esto y mucha más está en el interior de cualquier mamá, sólo que cada una lo vive de una manera diferente.

Podríamos decir que se comienza a construir ese ser madre mucho antes de que una esté embarazada. En la infancia podemos ver cómo juegan a intercambiar roles o hacer de mamás o papás, pensando en cómo uno quiere ser de mayor y qué tipo de madre se imagina ser. El modelo de mamá que una quiere ser construye a lo largo del tiempo, en el que influyen las figuras de los padres, las experiencias de vida.

De la mano de esta construcción una también imagina cómo será su bebé, a quién se parecerá, a qué se dedicará ese hijo o hija aún ni concebido o qué tipo de persona podría llegar a ser, entre tantas y tantas cosas que se pone en marcha en la fantasía. Este proceso no sólo es vivido por la mujer, también por los hombres y se acentúa con el anuncio del embarazo; son nueve meses de preparación y adaptación para recibir al bebé.

Ese bebé fantaseado o imaginado por los padres tendrá que caer de la fantasía para poder darle cabida al bebé nacido, al bebé real que está en proceso de construcción psíquica y de crecimiento. Generalmente, la fantasía nos sirve para imaginar las cosas de una manera que nos guste, que alimente la ensoñación del embarazo y toda mamá sueña con un bebé sano, con el que sienta una conexión especial e impresionante desde el momento en el que da su primera bocanada de aire, como una experiencia religiosa que la lleva al nirvana. Es como si ese bebé pudiese procurarla de algo que no ha tenido nunca y, la realidad es diferente. La confrontación entre el bebé fantadeado y el bebé real difiere, lo que puede suponer un dolor para los padres, un duelo por el que hay que pasar pero que es necesario para poder darle un lugar a la individualidad y subjetividad de esa nueva vida.

Otro aspecto importante es que tradicionalmente se ha descrito y se sigue describiendo una visión de la maternidad tan idílica que está alejada de la realidad. Para la gran mayoría de mujeres, el parto no es una situación agradable si no que resulta traumática tanto a nivel emocional como físico, es el desgarramiento de un cuerpo para dar salida a otro cuerpo. Y curiosamente, algunas mujeres que han tenido un parto rápido también lo viven con extrañeza, con esa sensación de que se han perdido algo, de que algo importante ha pasado demasiado rápido y ya tienen un bebé en brazos.

Todo ello para contaros que la maternidad puede ser una de las experiencias más apasionantes del mundo pero también la más compleja. La vida de una mujer cambia radicalmente, puesto que deja ese papel de hija para ser madre a tiempo completo; de ser una mujer independiente a tener un vínculo incondicional con un bebé, el cual nace completamente dependiente de un otro que lo cuide tanto física y emocionalmente, que pueda acogerlo y sostenerlo, que pueda calmarlo y satisfacer sus necesidades.

Con la llegada de la maternidad, a veces afloran detalles personales o emociones que habían quedado en un segundo plano; pueden aparecer traumas, miedos, inseguridades que se viven de una manera muy intensa, generando una sensación de angustia que puede llegar a anular a la persona como mamá y como mujer. Comenzaremos a hablar entonces de depresión posparto pero sin olvidarnos de que cada mujer es única, por lo que la razón que la haya derivado a esta situación es única, subjetiva e individual. Generalizaremos únicamente para poder hacer más accesible el contenido.

Qué es la depresión posparto

La depresión posparto es una alteración o trastorno del estado de ánimo. Es importante diferenciar entre depresión posparto y la disforia posparto (también conocida como Maternity Blues o Baby Blues).

Disforia posparto – Maternity Blues

La disforia postparto es una reacción completamente normal tras haber dado a luz, tanto por los desajustes hormonales como la adaptación emocional que requiere ser madre. Por tanto, se trata de un estado emocional transitorio que suele consistir en llanto sin razón aparente, vulnerabilidad excesiva, irritabilidad, tristeza, agotamiento.

Este estado emocional suele durar entre una semana y diez días. Generalmente, no requieren de la necesidad de un especialista pero sí el apoyo familiar que sirva de sostén, de cuidado y acogimiento para la mamá y su bebé. Saliéndonos de la generalidad, en el caso de que vais que las emociones son excesivamente intensas, siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para poder valorar el caso por caso.

Señales para detectar la Depresión posparto

Cuando las emociones de la disforia posparto parece que no terminan en ningún momento o que de repente, aunque hayan pasado meses, comienzan a haber síntomas como tristeza, llanto, cansancio, ansiedad, se pierde el interés por el cuidado personal, pérdida de apetito, irritabilidad… Es importante acudir a un profesional.

Muchas madres que sufren depresión posparto viven con mucha culpa todas las emociones que sienten. Hay un imperativo social que dice a una mamá que tiene que sentirse dichosa, feliz y radiante porque ya tiene un bebé, por lo que si se siente triste es una mala madre. A su vez, parece que nunca una debe de cansarse o querer un tiempecito para ducharse tranquilamente, o para salir con amigas, para poder sentir que ella misma sigue estando ahí, debajo de todas esas capas de la unidad mamá y bebé.

Además del imperativo ideal-social, también está esa confrontación con la mamá ideal que se había imaginado que ella misma sería, de cómo sería su bebé, de cómo sería la relación entre ambos. La realidad es muchísimo más compleja porque una mamá deprimida no puede sentir que disfruta de su maternidad, si no que parece que cada día se enfrenta a un examen durísimo, que no llega a todo lo que cree que debería de hacer, que duda de si ella es suficientemente válida para ser una buena mamá.

La depresión posparto no se pasa con el tiempo y las consecuencias pueden ser demoledoras, ya que una mamá o papá sumido en una depresión no puede vincularse de una forma sana con su bebé, a la vez que también va a afectar a todas las áreas de la vida (familiar, laboral, amigos).

Hay una frase de un psicoanalista de niños, Donald Winnicott, que siempre está en mi mente y que comparto con muchas mamás que acuden a consulta por este malestar emocional, no se trata de ser una madre perfecta si no de «una madre suficientemente buena«.

Tratamiento para la depresión posparto

Como todo lo que tiene que ver con la psiquiatría y la psicología podéis encontrar dos tratamientos: medicación y psicoterapia. En mi caso, la recomendación siempre es la misma. Hay casos en los que es indispensable la medicación y en otros que no es necesaria pero, si hay un malestar emocional, para mí siempre es primordial la psicoterapia. La medicación psiquiátrica no cura, calma los síntomas pero no trata el origen del malestar, porque no está ubicado en el cuerpo, si no en la psique.

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Por ello, siempre bajo mi punto de vista, lo ideal es poder comenzar un trabajo terapéutico donde la mamá pueda sentirse a gusto para comenzar a expresar todo su malestar; un lugar donde pueda pensar sobre toda esa angustia generada por no tener ni idea de qué le ocurre, pero sabe que no se encuentra bien; un espacio donde pueda ir  entendiendo qué le está sucediendo, por qué y cómo poder ir reencontrándose consigo misma.

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