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Pastillas placebo: Una nueva medicación para niños

El New York Times lanzó un polémico articulo sobre una compañía que vende píldoras placebo para tratar a los niños.

La historia comenzó con Jennifer Buettner, una mujer que cuidaba a su pequeña sobrina. La niña sufría un caso persistente de hipocondría y para calmarla una enfermera le recomendó que le diera una pastilla de Motrin (ibuprofeno para niños), apuntando a que esta droga poco potente funcionara como placebo. Entonces Buettner se preguntó ¿porque darle una droga, aunque sea benigna, si sólo basta con píldoras placebo?. Al intentar comprar píldoras placebo en la farmacia comprobó que estas no existían de modo que decidió crearlas y comercializarlas ella misma. Las llamó Obelcap y bien de gusto cherry y masticables. Como no contienen ninguna droga activa no se venden como medicina sino como complemento dietario. Buettner considera que estas pastillas ayudan a reducir la ingesta innecesaria de medicamentos en niños.

Pero esta pastilla ha generado una gran polémica entre médicos e investigadores. El Dr. Howard Brody, especialista en medicina ética de la Universidad de Texas sostiene que el efecto de los placebos es impredecible. “Cada vez que uno da un placebo puede ver grandes reacciones en algunas personas pero un efecto nulo en otras“.
Gran parte de los efectos terapéuticos del placebo reside en que la persona tiene confianza en que es medicina real y que va a funcionar. Precisamente esta es la razón de su utilización en los experimentos.
Cuando un grupo de investigadores esta tratando de determinar si una droga es efectiva o no, hay que controlar en que punto el efecto terapéutico que pueda tener no se debe a la confianza que la persona deposita en la pastilla. Por eso, usualmente se realizan experiencias con tres grupos: uno que toma la medicación real, otro que toma un placebo y otro que no recibe ningún tratamiento. Para que una droga sea encontrada efectiva es menester que supere en efecto al placebo. Casi siempre los grupos tratados con placebo presentan mejorías respecto de los no tratados en absoluto, mostrando que la confianza en que se esta tomando un remedio tiene un gran peso para las personas.

Ahora bien, cabe preguntarse cuanto del efecto placebo no se ve afectado por el hecho de que los padres que compran la droga saben efectivamente que es una medicación de “mentirillas”. Aún cuando igualmente funcione algunas médicos se preguntan si efectivamente queremos enseñar a nuestros niños que para cada molestia existe una pastilla que lo remedie.

A pesar de las criticas, Jennifer Buettner se siente muy conforme con el proyecto realizado y piensa que realmente va a ayudar a que los niños ingieran menos medicación que no necesitan.
El Dr Brody también concluye que en realidad los padres vienen usando el efecto placebo desde siempre, cuando prometen a sus niños que besando el lugar de una herida se sentirán mejor, o cuando les compran una golosina para que se sientan mas contentos no hacen sino poner en juego este mismo efecto placebo.
Ahora la pregunta que yo hago ¿Será benéfico reemplazar los besos y abrazos con pastillas?

Vía NYT

Imagen: Flickr

depsicologia.com

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