¿Es aconsejable acudir al psicólogo en un proceso de reproducción asistida?

En los últimos años cada vez son más parejas las que acuden a las técnicas de reproducción asistida para poder realizar su deseo de maternidad – paternidad. En todos estos procesos es clave la figura del psicólogo pues todo este proceso es una combinación de aspectos biológicos y emocionales que hay que cuidar para un buen desenlace. Os contamos con más detalle por qué es aconsejable acudir al psicólogo en estas situaciones.

Cuando una persona, o pareja, recibe un diagnóstico de infertilidad o esterilidad son muchísimas las emociones que pueden entrar en juego, requiriendo de tiempo y trabajo personal para poder aceptar esta limitación. Estos sentimientos tan duros se acrecientan cuando tras el diagnóstico hay una persona con un claro deseo de ser madre o ser padre, momentos en los que puede ser necesaria la ayuda de un profesional para poder hacer este duelo y seguir construyendo un futuro.

Un futuro en el que pueden existir diferentes opciones, como puede ser valorar la adopción, el acudir a una clínica de reproducción asistida para iniciar un tratamiento de fertilidad o desplazar su deseo a otros objetivos. En el caso en el que se decida optar por los tratamientos de fertilidad, que es el tema en el que nos centraremos hoy, es importante tener en cuenta que aquí se inicia un nuevo camino biológico, social y también psicológico.

A pesar de que la esperanza suele ser la emoción que más predomina en la pareja o en la mujer (cuando hablamos de madres solteras), también es importante que nombremos que al otro lado de la esperanza se encuentra el temor y el miedo. Muchas mujeres, también hombres, temen que la concepción no se pueda llevar a cabo a través de estos tratamientos, incluso a pesar de que los profesionales médicos les compartan sus estadísticas. En muchas ocasiones el temor les hace pensar que ellos puedan ser esas excepciones de quienes no lo lograron, en lugar de poder identificarse con todos aquellos que sí lo consiguieron.

Estas sensaciones de miedo también pueden dar lugar a mayor tensión en la pareja, por lo que puede aparecer reproches y un aumento de roces o discusiones, incluso cuando no tengan mucho sentido o sean por razones que realmente no les son importantes.

Si no se ha realizado un trabajo de duelo previo ante la infertilidad o esterilidad puede aparecer la culpabilidad, la tristeza y una mayor ansiedad que puede dificultar su desempeño diario, la vivencia de este proceso de fertilidad o, incluso, el desarrollo del embarazo. En los casos en los que se ha de optar por la donación de óvulos o de espermatozoides para lograr la concepción, también puede resultar doloroso para una o ambas partes. Es fundamental poder hablarlo con un profesional y entre la pareja para que los miedos, las fantasías y lo que uno piensa que piensa el otro, desaparezca y se pueda tratar la realidad.

En el caso de la mujer, que es quien ha de hormonarse, los vaivenes emocionales van a estar muy presentes y estos afectan a su estado de ánimo, pudiendo encontrarse más irritable, muy contenta y luego triste… Es importante que si tiene pareja éste o ésta conozca todo esto para que pueda acompañarla y contenerla, para que esta situación emocional – hormonal no dé lugar a a mayor tensión en la pareja.

Si uno de los dos miembros de la pareja tiene dudas sobre este proceso es muy importante hablarlas antes de iniciarlo y, si se da cuenta más tarde, es fundamental que pueda haber un espacio seguro donde ambos puedan hablar, contarse y sentirse escuchados. Para ello, también el psicólogo puede ser una herramienta fundamental para ayudarles a entenderse, aunque no compartan los mismos puntos de vista, y que esto les ayude a construir una relación más fuerte para la decisión que tomen juntos.

Estos son algunos de los puntos más frecuentes, aunque no todos, que solemos tratar en la consulta en casos de fertilidad asistida.

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