La importancia de la comunicación sexual en pareja

Hablemos claro: tu pareja no tiene la capacidad de leerte el pensamiento, o le pides lo que quieres, o no se entera. Ésta es una de las tantas razones para afirmar y reafirmar la importancia de la comunicación sexual en pareja.

A pesar de que se supone que cada vez hablamos de sexo con mayor naturalidad, la realidad es que para muchísimas personas todavía sigue siendo un tema complicado. A lo mejor se puede bromear sobre el mismo con amigos o amigas pero no todo el mundo es capaz de, en un entorno íntimo de pareja, hablarlo con sencillez y claridad.

«La satisfacción de las relaciones sexuales en pareja es directamente proporcional a la calidad de la comunicación sexual que exista.» Así de claro lo exponen los profesionales de la tienda de juguetes sexuales Diversual, que también cuenta con un canal sobre sexualidad y educación sexual muy interesante. Y, sinceramente, esta afirmación me parece que tiene muchísimo peso en la satisfacción alcanzada por los integrantes de la pareja.

La comunicación sexual en pareja implica que uno ha de saber también acerca de sí mismo, no solo es si me apetece o no me apetece, también es qué me gusta, qué me excita, qué aborrezco… A través de las palabras construimos y fortalecemos los vínculos, por lo que poder hablarle al otro de cómo nos sentimos, poder alabarle o guiarle jugando, poder charlar sobre lo que se acaba de hacer, puede ser algo que parece nimio pero que une muchísimo y a la vez que puede resultar excitante para empezar de nuevo.

Mi pareja debería saber qué es lo que quiero

Hace unas semanas quedé con unas amigas y mi sorpresa fue mayúscula cuando, una de ellas, comenzó a relatar que es que su pareja no le daba lo que ella quería. Por supuesto, ella no le estaba diciendo qué es lo que quería, se supone que por el hecho de ser su pareja él debería de saber qué es lo que ella quiere, lo que necesita y lo que le apetece en cada momento. ¿También te ha pasado a ti? Es una creencia más arraigada de lo que te puedas imaginar y no solo en el plano de lo sexual, por lo que es importante reflexionar sobre esto y conocerse en este aspecto.

No todos hablamos el mismo idioma

Hay una frase de Jacques Lacan que me parece fundamental en la vida de cualquiera, y sin necesidad de saber psicoanálisis, «usted puede saber lo que dijo pero nunca lo que el otro escuchó«. Esta frase nos señala que todos escuchamos desde nuestra propia subjetividad, con nuestra historia y nuestras huellas. Podemos decir «a» y el otro escuchar «b», no porque no nos preste atención, si no porque tiene su propio filtro para entendernos. Lo mismo nos sucede a nosotros, nos dicen «z» y escuchamos «u».

Partiendo de esa base lo mismo sucede con las maneras de comunicarnos, no solo con cómo escuchamos. Podemos utilizar palabras comunes pero que para cada uno signifique una cosa diferente. Si nos vamos al terreno de lo sexual hay quien es más explícito con las palabras, otro con los gestos, otro con el cuerpo… Si lo trasladamos ya a un contexto donde hay algo más que dos cuerpos que interactúan, conocer a la pareja también implica saber cómo se comunica, cómo hace saber que está implicado en el vínculo.

¿Conozco lo que me gusta?

En este caso he escuchado más en las mujeres una queja acerca de lo que él no hace, de lo que hace o de cómo lo hace, pero, a la hora de instar a algunas a comunicarse, a decirle qué es lo que le gusta o cómo le gusta, no tienen ni idea de qué quieren. Es un tema que nos daría para mucho pero vamos a acotarlo a lo que tiene que ver meramente con lo físico y nos vamos a dejar lo psíquico fuera. Sin duda, para poder contarle a alguien qué nos gusta hay que conocerse, o bien una se conoce solita/o, o bien se conoce con otro pero el placer reside en experimentar, jugar y repetir lo placentero.

Cuando las inseguridades aparecen

Hay miedos, tabúes, prejuicios y demás que aparecen en el sexo, campando a sus anchas, y haciendo que a uno se le desboque el corazón. Por ejemplo, hay mujeres que sienten que el sexo es la manera de comprobar que su vínculo de pareja sigue bien y, cuando a él no le apetece tener sexo, ¡pánico! ¿será que ya no le gusto? Otro ejemplo, hay hombres que miden su hombría en base al número de orgasmos que tiene su pareja y, si un día ella no llega…

Poder hablar de estas cosas, que coloquialmente se le dice «me he montado una película en la cabeza», con la pareja es evitarse una buena dosis de sufrimiento. Puede que las inseguridades permanezcan por razones personales pero qué genialidad si no interfieren -hasta el punto de bloquear- el buen funcionamiento de la relación.

Poder decir qué quiero y qué no quiero

Tanto los hombres como las mujeres tienen fantasías sexuales, aunque a veces resulte complicado poder compartirlas por temor a ¿qué va a pensar el otro de mí? Hay fantasías que uno puede tener y no querer realizarlas, o se pueden transformar en un juego de dos. Hay otras fantasías que uno quisiera vivir pero no se atreve a pedírselo al otro.

Si uno, poco a poco, va construyendo un espacio de comunicación seguro y respetuoso con su pareja, no solo el vínculo va a ser más satisfactorio, las relaciones sexuales también serán mucho más plenas.

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