¿Tienes miedo de enamorarte?

Ciertas reticencias son normales después de una experiencia dolorosa, pero los psicólogos le dan un nombre a los casos en los que estos temores hacen imposible la creación de un nuevo vínculo afectivo.

Filofobia es cómo se le llama al miedo irracional a enamorarse o a comprometerse emocionalmente con otra. Va más allá de la sensación de malestar después de una ruptura o del llamado “miedo al compromiso”. El miedo auténtico se puede transformar en fobia si no se trata a tiempo.

La filofobia es un término reciente y que, al menos por ahora, no aparece en los diagnósticos de los psicólogos. Apenas se está comenzando a estudiar a profundidad la fobia, lo cual se deriva de que este miedo ya es irracional e interfiere directamente en la vida de la persona que lo padece.

Inseguridades profundas y bloqueo emocional parcial

Los problemas relacionados con la filofobia están vinculados a un bloqueo emocional originado debido a las inseguridades que desarrolla la persona. Las mismas se derivan de las malas experiencias pasadas, ya sean propias u observadas en el entorno cercano. La vinculación de “malas sensaciones” con “otra persona” en la mente de alguien genera “peligro”.

El mecanismo de defensa al que recurre la mente de forma consciente e inconsciente es un aislamiento, un bloqueo emocional. La soledad funciona como una burbuja de bienestar que deja por fuera todo el “peligro” que conlleva relacionarse a nivel emocional con terceros. A pesar de que esto es un mecanismo normal, se le llama filofobia cuando no se avanza.

Lo común en un ser humano es pasar por el proceso de duelo y encontrar la estabilidad para vivir el día a día. En cierto punto, comenzar a conocer a alguien y empezar a establecer una relación. El miedo irracional se manifiesta cuando ese tercero le pide que la relación avance.

Las señales del miedo al amor

Enamorarse de personas con las que no tienen verdaderas posibilidades de que la relación se concrete o que sean tan diferentes entre sí que la relación no prospere. La búsqueda de defectos en el otro para justificar no concretar la tan probable ruptura, además de ocasionar discusiones constantes para que la otra parte deje la relación.

La alarma es buscar romper la relación de cualquier manera posible para recuperar ese control que se tenía en el aislamiento, de forma que se vuelva a tener una “estabilidad absoluta”. El problema es que esta paz dura poco y viene el remordimiento por dejar pasar la oportunidad, pero no es posible salir del ciclo.

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