Escrito por Tendenzias

Carl Rogers -Terapia centrada en el cliente

Carl Rogers, psicólogo humanista, dejó un legado muy importante con su Terapia Centrada en el cliente, una manera de poder ofrecer acompañamiento de una forma no directiva que es válido tanto para profesionales como la vida diaria.

La primera vez que escuché y trabajé las teorías de Carls Rogers fue en un grupo de aprendizaje de acompañamiento terapéutico y lo formábamos personas con diferentes inquietudes, formaciones y gente sin ninguna formación pero que tenía deseos de cambiar las cosas. Nuestro profesor, Fidencio Peña, nos abrió los ojos a una forma de conectar con los demás, de aprender a recoger las emociones de quienes teníamos enfrente para poder ejercitar la empatía y que el otro se sintiese escuchado, comprendido y acompañado con independencia de lo duro de su travesía.

Con este artículo os quiero compartir un poco de ese legado que dejó Carl Rogers pero que también dejó Fidencio en muchos profesionales de diferentes índoles que, hoy día, seguimos manteniendo todo lo aprendido en nuestro trabajo y en nuestra vida.

Independientemente de la formación o corriente teórica que uno tenga, hay muchos aspectos de la Terapia centrada en el cliente que pueden ser claves para poder desarrollar una buena escucha. Así que, espero que podáis llevaros un poquito de su legado a vuestra vida.

Carl Rogers – Psicología Humanista

En un artículo anterior, “Teorías de la psicología” intentamos diferenciar las principales corrientes psicológicas. Para entender de dónde procede esta teoría, hagamos un breve contexto histórico. Carl Rogers fue uno de los fundadores de la Psicología Humanista, una corriente que surge a través del malestar social tras la pérdida de la humanidad, su subjetivización.

Ya en el propio título de la teoría de Carl Rogers encontramos diferencias de traducción, como Terapia Centrada en la Persona o Terapia Centrada en el Cliente, al igual que Counseling no podríamos traducirlo como consejero, puesto que sería completamente lo contrario lo que se propone, tal vez consultor sería lo más próximo.

Características de la Terapia Centrada en el Cliente

Uno de los aspectos más importantes de esta teoría es que propone una terapia no directiva donde el propio paciente juega un papel activo, no sólo en su curación sino durante todo el proceso. A diferencia de otro tipo de terapias, es el paciente el que va a guiar al terapeuta y, es este último el que va a ir acompañándolo con su escucha.

Por esta misma razón, por esa posición activa que ejerce el paciente durante sus sesiones de terapia, Carl Rogers dejó de utilizar la denominación paciente -según la definición de la RAE “Dicho de un sujeto: Que recibe o padece la acción del agente”, es decir, un sujeto pasivo- por el cliente, que colocaría al sujeto en una posición activa.

A su vez, al igual que se trata a la persona como un cliente y no de una manera pasiva, este cambio de posición también lleva a que el terapeuta se coloque en un lugar diferente frente a su cliente. En este caso, la propuesta de Carl Rogers es una relación simétrica entre ambos, donde el terapeuta no está asociado a la figura del que sana sino que se basa en que el cliente tiene la capacidad de tomar conciencia sobre qué es lo que sucede.

Por ello, también está basada esta terapia en ofrecer todo el respeto al cliente, dejando los juicios personales a un lado y ofrecer una aceptación incondicional positiva. Teniendo esto en cuenta, es importante valorar el hecho de que no se ofrecen consejos de forma directiva, sino que se acompaña a la persona para que él mismo decida.

Otro aspecto que resulta interesante es la falta de diagnóstico, es decir, no se expone al paciente a ningún tipo de etiqueta que lo iguale a los demás, sino que se entiende que la persona es un todo complejo y no la suma de sus partes.

Terapia Centrada en el Cliente: Reflejo

En un primer momento, Carl Rogers no desarrolló ninguna técnica para llevar a cabo esta terapia sino que era imprescindible el uso de las actitudes propias para poder llevarla a cabo. Más tarde, desarrollaría uno de los aspectos más importantes, el reflejo.

La técnica más conocida de la terapia de Rogers es el Reflejo. Esta técnica consiste en captar el sentimiento del cliente, qué es lo que se esconde tras sus palabras y devolvérselo sin ningún tipo de interpretación u opinión personal. Para ello, es importante reutilizar las palabras del paciente, no todas, sólo a las que le haya puesto más carga emocional.

Por ejemplo:

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  • “Me siento fatal, ¡La vida es una mierda!” – dice el cliente
  •  “Ya, la vida no te trata bien, ¿verdad?” – posible respuesta del terapeuta

Lo que se logra con este tipo de respuesta es que el cliente sienta que ha sido escuchado y comprendido, lo que motiva a continuar hablando y profundizando en un tema sin tener que realizar ningún tipo de pregunta directiva, es decir, es el cliente el que va profundizando y el terapeuta le acompaña en el proceso.

A su vez, el cliente toma conciencia de lo que está diciendo y sintiendo a través del reflejo porque se le devuelve la información tal como la dio, sin añadir ningún matiz personal por parte del terapeuta.
El reflejo ha de ser algo sentido, no una simple repetición de lo que dice el paciente. La escucha debe ser real y el terapeuta debe aprender a parar su propio pensamiento para poder estar receptivo al mensaje que le están transmitiendo, es lo que se conoce como escucha activa.

Terapia Centrada en el Cliente: Habilidades del terapeuta

Rogers recogió las habilidades y requisitos de los que debía constar un verdadero terapeuta. Son tres cualidades que podrían resultar válidas para cualquier tipo de terapia que se quiera seguir, pero que no todos los psicólogos y terapeutas tienen -como algo relacionado con su personalidad- ni desarrollan -las habilidades del terapeuta se aprenden-:

  • Respeto: Es la aceptación del paciente tal cual es, preocuparse de manera positiva incondicional hacia el paciente.
  • Congruencia: Ser genuino y honesto con el paciente.
  • Empatía: Es la capacidad o habilidad de sentir lo que siente el paciente, ponerse en su piel.

Rogers define estas tres cualidades como “necesarias y suficientes” ya que si es capaz de llevarlas a la práctica, no serían necesarias otro tipo de técnicas para ver la mejora del cliente.

Sin embargo, a pesar de que el terapeuta utilice las mejores técnicas, si no tiene estas tres habilidades la mejora sería mínima, porque una buena relación terapéutica se basará en el respeto, la empatía y la congruencia.

Carl Rogers consideraba que la personalidad del terapeuta es fundamental en la sanación del cliente, ya que la mitad de la terapia se basa en el vínculo establecido entre terapeuta y paciente.

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Carl Rogers – Entrevista a Gloria

El vídeo que os voy a compartir a continuación tiene muchos años, fijaros que Carl Rogers murió en 1987. Aún así, tenemos esta pieza audiovisual en la que podremos ver a Carl Rogers entrevistando a Gloria desde su concepción de la Terapia Centrada en el Cliente.

Me parece que es una oportunidad sensacional de poder conocer más a fondo su propuesta y que cada uno pueda valorar si hay algo de esta teoría que puede llevarse a su vida personal o profesional:

depsicologia.com

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