Escrito por Tendenzias

Castigo positivo vs castigo negativo

¿Sabes cuáles son las diferencias entre un castigo positivo y un castigo negativo?, ¿Es posible que un castigo pueda considerarse positivo? Para poder comprender cuáles son las diferencias entre ambas, te contamos qué es el castigo positivo vs castigo negativo con ejemplos.

Si nos posicionamos dentro de la psicología conductista, veremos que tienen unas técnicas determinadas para conseguir que una conducta se aprenda o se desaprenda. Por ejemplo, se utiliza el condicionamiento para conseguir un objetivo determinado y con ello, el uso de castigos positivos o negativos, los refuerzos, la estimulación, etc.

Castigo positivo: qué es y ejemplo

El castigo positivo se basa en el condicionamiento operante, según el cual el sujeto tiene más probabilidades de repetir una conducta si ésta conlleva consecuencias positivas y, por el contrario, tiene menos posibilidades de repetir una conducta que le ocasiona consecuencias negativas.

Hablamos de castigo positivo cuando se da un estímulo desagradable cada vez que se hace una conducta que se pretende reducir o eliminar.

Por ejemplo, si un niño se muerde las uñas y se le ha aplicado un producto amargo para evitar que se las muerda. Cada vez que se las muerda, recibirá un castigo positivo en forma de estímulo desagradable, sus uñas saben amargas. El mensaje es: “evita morderte las uñas ya que si lo haces será desagradable“.

Si acariciamos el pelo a un gatito y el gato se encuentra incómodo con las caricias, el arañarnos o mordernos actúa como aviso que seguramente no indique que el gato no quiere que le acariciemos. En este caso el castigo positivo acarrea la aparición de un estimulo desagradable.

Castigo negativo: qué es y ejemplo

El castigo negativo significa la ausencia o retirada de un estímulo agradable cuando se hace o se realiza una conducta inadecuada. Por ejemplo: unos niños que están viendo una película, dejarán de ver la película si comienzan a pelearse o hablar durante el visionado de la misma.

Pero no sólo vemos el uso del castigo negativo en los niños, también lo encontramos en los adultos pues ¿Qué son las multas y la retirada de puntos del carnet si se corre demasiado o se sobrepasa la tasa de alcohol permitida?

El castigo negativo se considera muy adecuado en algunas circunstancias. Si un niño está recibiendo fichas, cromos o puntos cuando son capaces de controlar una conducta, el hecho de dejar de percibir sus puntos o cromos si realiza una conducta inadecuada crea una asociación clara. “Esta conducta no la debo repetir ya que perderé puntos, cromos o cosas que me gustan”.

Antes de aplicar el castigo negativo es importante observar si los estímulos que se van a retirar son deseados por la persona, ya que sino siente esos estímulos como algo deseado o querido, no van a producir ningún efecto en la persona. Se tiene que advertir a la persona de las consecuencias de realizar conductas inadecuadas.

Castigo positivo vs castigo negativo

El castigo negativo de aplicarse ha de ser rápido o muy próximo a la emisión de la conducta – problema para crear una asociación entre retirada estímulo positivo y emisión de una conducta inadecuada.

Conclusión, el castigo negativo acarrea la desaparición de un estimulo agradable después de la emisión de la conducta.

¿Funcionan los castigos?

Muchas veces nos encontramos a padres en la clínica que ya no saben qué hacer, han probado castigándoles de todas las maneras que se le han ocurrido hasta perder el control porque no les hacían caso y han llegado a los gritos o a los azotes motivados por la frustración personal.

Esto nos lleva a preguntarnos si realmente los castigos son un método educativo. Si estos castigos positivos y negativos que eran muy útiles en el condicionamiento de ratas son igualmente útiles en la educación-condicionamiento de niños para que realicen las conductas que el adulto desea.

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Muchos psicólogos afirman que este método es muy poco educativo y es que las consecuencias pueden ser desastrosas si se utiliza el castigo como algo habitual: falta de confianza en el niño, el miedo a no saber si hace las cosas bien o mal, tensión, ansiedad…

Hay diferentes modelos educativos y el castigo puede ser utilizado como una medida temporal, pero lo importante es que pueda haber una comunicación con los niños, preguntar qué es lo que les está pasando porque, a veces, a través de estas conductas que a los adultos nos parecen negativas o poco deseadas, intentan llamar nuestra atención para decirnos algo.

Por tanto, el valor de la palabra vuelve a aparecer para cualquier tipo de relación. De nada sirve castigar a un niño si no sabe lo que pasa y, cuando el castigo es reiterado y parece que el niño se pasa la vida castigado, es importante preguntarse qué le pasa al niño pero también qué le pasa a uno como padre o madre. Son momentos de autoanálisis, una llamada de atención a lo personal para poder valorar qué ocurre en la dinámica familiar.

¿Qué opináis de todo esto?

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Fuente|www.psychology.uiowa.edu

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