Escrito por Tendenzias

Cómo los falsos recuerdos pueden cambiar nuestro comportamiento

Incluso cuando la memoria humana funciona bien, no es de fiar. En cambio, el recuerdo total de, por ejemplo, una cámara de video nosotros recibimos algo más parecido al simbolismo, o incluso a una pintura abstracta. Vistas, sonidos y olores son refractados por nuestra mente en recuerdos que por lo general nos dicen más sobre nosotros que sobre los eventos originales que aparentemente están recordando.

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Imagen por sherca

Los psicólogos han descubierto muchos procesos que funcionan como lentes, creando recuerdos distorsionados de los eventos originales. Estos procesos incluyen a la disonancia cognitiva, la consistencia parcial y la mala atribución. ¿Pero pueden los falsos recuerdos afectar nuestro comportamiento y pensamiento diario?

Según un nuevo estudio publicado en Psychological Science, los falsos recuerdos pueden tener muchas y variadas consecuencias en nuestro comportamiento. Tal como los recuerdos reales, podemos confiar en ellos en el presente y por ende cambiar dramáticamente cómo pensamos y nos comportamos actualmente.

Implantando falsos recuerdos

Para investigar el poder de los falsos recuerdos, el Dr Elke Geraerts y colegas (Geraerts et al., 2008), indujeron falsos recuerdos en los participantes de su experimento. En este caso, eligieron inventarles que el huevo duro los hacía sentir mal.

Para lograr esto, se invitó a los participantes a tomar parte en un estudio en el que se les dijo que era sobre “comida y personalidad”. Tuvieron que responder un número de preguntas sobre comida que supuestamente iban a ser introducidas en un programa de computación para producir un perfil de su experiencia infantil con la comida.

Una semana después, dos tercios a de los participantes se les dijo que en su perfil había salido que se habían enfermado luego de comer huevo duro. Al grupo de control, no se les dijo nada.

El experimento tenía que ver luego quienes habían aceptado el recuerdo falso como propio. Utilizando cuestionarios descubrieron que casi la mitad del grupo experimental habían sido “engañados” y tenían en su memoria el falso recuerdo. Esto demuestra, dicen los autores, lo fácil que es introducir falsos recuerdos en algunas personas.

Cuatro meses después, se volvió a contactar a los participantes que habían aceptado el recuerdo falso pero por un experimento que supuestamente era diferente. Se les dijo que era sobre las diferentes preferencias de las personas por la comida. Se les dieron diferentes tipos de sándwiches, uno de ellos era, por supuesto, de huevo duro.

Descubrieron que quienes habían aceptado el falso recuerdo cuatro meses antes, tan sólo comieron uno de huevo duro, mientras que quienes no tenían el falso recuerdo comían cuatro. Obviamente, estaban evitando comer de huevo duro porque no les gustaba.

Conclusión

Lo que este estudio muestra no sólo es lo fácil que se puede implantar falsos recuerdos en algunas personas, sino que estos recuerdos falsos pueden tener efectos marcados en el comportamiento de estas personas.

La forma en que interpretamos y reimaginamos el pasado pueden tener efectos profundos en cómo pensamos y nos comportamos en el presente.

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Vía Psyblog

depsicologia.com

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