Ir al psicólogo, una práctica crucial en nuestro tiempo

La vida de nuestros días ha cambiado mucho con respecto a los modos del siglo y la década pasada. La velocidad se ha convertido en una demanda universal y la prisa devora los momentos de paz y tranquilidad de los que las personas podemos disfrutar. Desde el momento en que pudimos enviar un mensaje con respuesta inmediata al otro extremo del mundo, la sociedad asumió que las largas esperas de los tiempos pasados se habían acabado, que las incomodidades de los periodos largos de tiempo ya no existirían más. Pero la realidad es que aún hay cosas que necesitan la maduración precisa, el tiempo concreto para hacerlo, los momentos necesarios para pensarlo, y no podemos renunciar al placer de ver cómo los proyectos, incluso los más pequeños, van floreciendo poco a poco.

La influencia de la pandemia

Uno de los aspectos de la vida más afectados por el ritmo rápido de la sociedad es la psicología, la salud mental. Desde hace algunos años los centros médicos diagnostican cada vez más casos de estrés y ansiedad, y estas personas, debido a esta presión psicológica, también desarrollan enfermedades físicas con consecuencias realmente negativas para su salud. Por esta razón, no es de extrañar que la demanda de asistencia psicológica se haya vuelto cada vez más frecuente en la sociedad. Esta práctica, que durante años ha sido vista con malos ojos y reservada para los “locos”, ahora se extiende con fuerza entre la población, que empieza a aceptar la terapia mental con la naturalidad de una sesión en el dentista.

Los efectos negativos de la pandemia de Covid-19 no han sido sólo los que se han visto en la televisión: muertos en los hospitales, sufrimientos a causa de la enfermedad, colapso de la economía internacional… Además de todo esto, otro problema de salud ha costado la vida a muchas personas que han recurrido al suicidio. El confinamiento general ha sometido a algunas personas a un estado de soledad y desesperación que no han podido soportar. Justo durante este período, las peticiones de una sesión de terapia con un psicólogo han crecido como nunca antes, ya que la gravedad de la enfermedad ha presionado demasiado la mente de una parte importante de la sociedad.

La vida moderna

Otro de los detonantes más frecuentes actualmente por los que la población empieza a mirar de cara a la psicología es la carga vital que las obligaciones nos imponen, a lo que se añaden las muchas actividades que nosotros mismos solemos sumar a un tiempo diario ya de por sí limitado. A este respecto, no es ninguna rareza que las zonas de mayor actividad mercantil, como son el centro de España y Cataluña, cuenten con las tasas más altas de pacientes en proceso de terapia por motivos laborales o dados ya de alta. Buscar un psicólogo en Ávila, Madrid, Barcelona, Bilbao, e incluso en otras grandes ciudades del país como Sevilla o Valencia (en las que también se reúne un porcentaje elevado de mercadería), se ha convertido en una práctica habitual y de importancia

Una nueva mirada

Por suerte para la sociedad, el sector más joven de los ciudadanos ha tomado cierta consciencia colectiva con respecto a las terapias que ha permitido desechar los estigmas de las generaciones pasadas. Aunque los propios psicólogos apuntan que aún queda mucho camino por recorrer, estos reconocen también que la afluencia voluntaria de los pacientes es cada vez mayor, en contra de lo que ocurría en años anteriores, donde acudir en busca de esa ayuda era el último de los recursos. No en balde, las dificultades que la vida empieza a ponerle por delante a la nueva sociedad no serán fáciles de llevar, por lo que estar abiertos a los métodos de la psicología podría ser un salvavidas más que eficaz.

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