No sé qué quiero ser de mayor: Las dificultades para encontrar tu propia vocación

La pregunta ¿qué quieres ser de mayor? podría parecer que es una pregunta únicamente dirigida a la infancia, a esos momentos en los que incitamos a los niños a soñar y a que se imaginen que pueden alcanzar todo lo que deseen únicamente con el hecho de pensarlo, pudiendo transformarlo en juego para hacerlo un poquito más real. La realidad, es que la pregunta qué quieres ser de mayor está completamente dirigida a cualquier edad, incluso al que ya es mayor, puesto que es una pregunta que señala directamente al deseo propio «¿qué quieres tú?».

Que ser mayor vocacion

Cuando le preguntamos a los niños qué quieren ser de mayor nos podemos encontrar con todo tipo de respuestas, desde los que quieren ser muchas cosas a la vez, a los que no saben, los que cambian cada día o los que quieren ser como su papá o su mamá.

Si dejamos que pase un poco más de tiempo y hacemos esta misma pregunta en la adolescencia, la cosa cambia. En estos años aparece el peso de la decisión (qué elijo, a qué renuncio), la angustia por poder saber algo de sí mismos en un momento en el que todo puede estar muy difuso, en el que también las expectativas de los demás (padres, familia amplia, profesores, allegados) entran en juego y a veces lo enturbian todo. La adolescencia es compleja de por sí, son muchísimos cambios -físicos, psíquicos, cognitivos- a la vez, a lo que también se le suma ser una época de decisiones a futuro, de poder ser diferente por deseo propio.

No sé qué quiero ser de mayor

En esta sección queremos compartiros algunos aspectos que os pueden resultar útiles para saber por qué os está costando encontrar vuestro propio deseo. Poder tomar conciencia de cuáles son los impedimentos os hará mucho más sencillo el poder trabajarlos e ir descubriendo qué quieres hacer cuando seas mayor.

El peso de las expectativas

El peso de las expectativas, las opiniones de los demás, el deseo velado o expresado de los otros para uno… A veces puede resultar un peso demasiado grande, tan grande que uno ya no sepa si quiere lo que quiere porque lo quiere, o lo quiere porque lo quieren los demás.

Nos podemos encontrar con diferentes situaciones en el que las expectativas sean una dificultad para poder saber lo que uno quiere:

  • Familias en las que en distintas generaciones todos se dedican a un mismo oficio y «¿cómo yo voy a elegir algo diferente en lugar de seguir con la estela familiar?». Ejemplo: abuelo, padre, hermana ¿y yo?, abogados.
  • Uno de los progenitores no pudo estudiar la profesión que quería y entonces el hijo puede sentirse (consciente o inconscientemente) obligado a resarcir ese sueño frustrado del progenitor. Ejemplo, madre que no pudo estudiar osteopatía y el hijo no sabe qué quiere hacer, pero cree que va a hacer osteopatía porque su madre quiso hacerlo y no pudo.
  • Padres que orientan a sus hijos en lo que ellos creen que sería una profesión con futuro, en la profesión que creen que sus hijos podrían triunfar o en la que querrían para sus hijos. ¿Lo malo? que a veces esta visión de los padres tapa u obtura la pregunta de los hijos hacia sí mismos ¿1ué quiero yo para mí?
  • Padres autoritarios «eres muy joven para saber lo que quieres, lo que es bueno para ti, haz esto y punto. Ya me darás la razón dentro de unos años».
  • Familias en las que solo hay una opción y la diferencia cuesta. «Primero haz la carrera y luego ya harás lo que te dé la gana». Es lo típico de «o tienes una carrera, o no eres nadie».
  • El peso del considerado éxito familiar «soy el único de mi familia que puede optar a una carrera, ¿cómo voy a elegir otra cosa? todos confían en mí, hasta mis abuelos están muy orgullosos, nadie quiere escuchar que valoro otras opciones».

¿En qué eres bueno?

Curiosamente, uno va construyendo una imagen sobre sus propias fortalezas, capacidades y debilidades en función de los comentarios que recibe del exterior: profesores, notas de exámenes, comentarios de compañeros, padres, familia… La realidad es que no siempre -o muchas veces- no concuerda todo eso que se recibe del exterior con como es uno, pero lo que suele ocurrir con mayor frecuencia es que uno no es capaz de verlo hasta años más tarde o en un trabajo terapéutico.

Es importante que tengáis en cuenta que porque os esté resultando difícil estudiar, porque os cueste mucho concentraros, porque no saquéis las notas que esperabais o estéis frustrados con una materia no quiere decir que tengáis que cerraros la puerta a cualquier formación. Las expectativas, los miedos, los conflictos internos dificultan muchísimo en el rendimiento académico de los alumnos, tanto que personas brillantes pueden camuflarse en los test psicológicos como personas con pocas capacidades intelectuales o lo que se podría catalogar como «soy negado para los estudios». No, pregúntate qué te pasa y busca ayuda antes de decidir que no puedes hacer lo que sueñas.

«Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido» Albert Einstein.

¿Formación con salida o formación vocacional?

No hay una respuesta correcta para esto, pues ni está bien ni está mal, solo hay diferentes maneras de verlo. A nivel teórico o idílico siempre la respuesta sería que uno opte por la formación vocacional, puesto que va a estar más motivado, va a disfrutar mucho más de su trabajo y va a ser mucho más feliz. Por otra parte, otros apuestan por hacer una formación con salida puesto que parece que si uno estudia algo que así está catalogado quiere decir que va a encontrar trabajo seguro, aunque implique disfrutar menos de lo que hace.

La realidad es que nada es blanco o negro. La formación con salida no quiere decir que tu trabajo no llegue a gustarte, y la formación vocacional no quiere decir que no vayas a encontrar trabajo nunca. Eso sí, sea como sea, es importante que descubras qué es lo que tú quieres para que puedas tomar una elección desde el equilibrio, porque sólo tú eres el que hace tu camino y el que vivirá con las consecuencias de tus decisiones.

No sé qué quiero

Puede ser muy angustioso darse cuenta de que uno no sabe lo que quiere, con independencia de la edad que tenga, pero es maravilloso poder tomar conciencia de lo que uno no sabe acerca de sí mismo, porque es la puerta a poder pensarlo, reflexionarlo y escucharse.

Si uno no es capaz de hacerse una pregunta acerca de sí mismo, será imposible poder encontrar una respuesta. En esos momentos, si uno ve que no es capaz de encontrar la respuesta a solas, lo mejor es buscar un profesional con el que pueda preguntarse qué es lo que realmente desea, poder quitar las capas de las expectativas, los miedos y las inseguridades para ver qué es lo que realmente hay debajo. No se trata de hacer test vocacionales o de inteligencia, se trata de saber de uno mismo.

Si estás pensando en que necesitas poder conocerte más, puedes pinchar «aquí» y te cuento cómo trabajo.

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