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¿Por qué me cuesta tanto decir No?

¿Por qué me cuesta tanto decir No? Es muy probable que te hayas encontrado alguna vez pensando sobre esto o con alguien cercano que, por mucho sufrimiento que le genere, o no puede decir “no” o parece que la vida le va en ello. Os contamos algunas ideas y planteamientos que os pueden servir para pensar sobre la dificultad y la importancia de poder decir “no”.

¿Por qué me cuesta tanto decir No?

Por que cuesta decir no 2

¿Por qué será que poner límites nos resulta una tarea inconmensurable? Debajo de cada dificultad para poder decir “no” se encuentra una persona concreta, con una historia definida y diferenciada, por ello, no hay respuestas ni pautas mágicas para “enseñar” a alguien a decir No porque ¿Creéis que lo que pasa es que uno es tonto y no sabe decir que “no” o es que habrá algo (desconocido para uno mismo) que dificulta o casi impide decir “no”?

Desde la experiencia clínica, y ya no sólo la teórica, os diría que la respuesta a la pregunta es la segunda opción. Detrás de cada imposibilidad a decir “no” se encuentra un sujeto diferenciado y cada persona habla desde su propia  historia, por lo que esa dificultad para negarse a algo está relacionada conflictos personales y no generales al ser humano.

Por señalar algunas ideas sobre las que reflexionar y comprender que cada uno puede vivir de forma diferente un No, os comparto algunas ideas sobre por qué cuesta tanto:

  • Personas para las que esta afirmación es real: Si me dices “no” es que no me quieres tanto como dices.
  • Personas que no pueden decir que “no” porque eso implica que no lo pueden todo o no lo tienen todo. Una sobrecompensación ante la sensación de estar en falta, vacío, castrado. Si doy hasta lo que no tengo, nadie se dará cuenta, incluso uno mismo hace un “como si”, de que no lo tengo.
  • “Para lo poquito que le veo, cómo le voy a decir que no a algo”. Una frase que podríamos imaginarnos saliendo de la boca de unos padres que no pueden dedicarle tanto tiempo a su hijo como les gustaría.
  • El goce de no decir “no”.
  • Deseo de agradar a los demás y supeditarse a sus deseos, de encajar con el grupo, de formar parte.

Con estos ejemplos, que son sólo la punta del iceberg, os queremos mostrar que detrás de la imposibilidad de decir que “no” nos encontramos con un mundo interno subjetivo y único, el mundo y las razones propias de cada uno. Por ello, la única opción que se plantea posible es la de una escucha concreta e individualizada que permita a la persona llegar a comprender por qué es que ella no puede decir “no”, por qué le cuesta poner/se límites.

¿Y qué sucede cuando uno no sabe decir no?

Por que cuesta decir no 1

Infinidad de cosas, pero generalmente no suelen ser descritas como optimistas o positivas. En la mayoría de las ocasiones, las personas que se ven incapaces de decir que no a los demás, acaban sintiendo que los demás se aprovechan de ellos, que siempre les pasa lo mismo, se sienten inseguros e incapaces de cambiar las cosas, que no pueden hacer lo que quieren, han dejado de pensar en lo que desean porque al final siempre acaban sin poder decir o hacer lo que les apetece, etc.

A su vez, también tenemos que pensar en lo que se genera en aquellas personas que nunca reciben un No. Hoy día, se habla mucho de los “niños tiranos” pero también de los problemas de pareja, donde nos encontramos con adultos que mantienen una expectativa inalcanzable de que la otra persona siempre le dará todo o hará de todo por darle hasta lo que no tiene, también es común escuchar a una parte de la pareja que habla sobre la sensación de haberlo dado todo (sacrificarse hasta perderse así misma) y no haber recibido nada.

Lo que uno nunca llega a pensar es que ese primer No va dirigido a uno mismo, a quien lo piensa y/o lo pronuncia. Ese primer No es para uno mismo. Ese No es la delimitación de uno como sujeto propio, independiente y único. Es el No que habla de una separación que permite la posibilidad de ser. Por eso, el No también se puede traducir como “ya no, tengo que pensar en mí”.

Por que cuesta decir no

Sabemos que no es fácil llegar hasta este punto, pues uno tiene que descubrir cuáles son esos enganches inconscientes que le mantienen en esta posición, para poder llegar a comprenderlos y encontrar la salida. Si crees que ha llegado el momento de tomar cartas en el asunto, pincha “aquí“.

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