¿Qué son las terapias de primera, segunda y tercera generación?

El mundo de la psicología es amplísimo y, aunque todos los tipos de terapia tienen como fin último el estudio del individuo, cada una de ellas lo hace desde un lugar completamente diferente. Por ejemplo, Sigmund Freud desarrolla la teoría psicoanalítica a través del trabajo clínico con sus pacientes y descubre el papel primordial del inconsciente en la vida del ser humano; otra propuesta completamente diferente nos la aporta el conductismo que, como su nombre indica, propone el estudio del individuo a través de sus conductas observables.

Las terapias de primera, segunda y tercera generación son teorías conductuales que están consideradas como terapias empíricas. De una manera muy basta pero para explicarlo de forma rápida y concreta, se describe como empírico porque se utiliza una escala estadística para medir a todos los seres humanos, por lo que se comparan los resultados de unos test con los obtenidos por una media poblacional similar y desde ahí se obtiene un resultado que es interpretado según un manual estadístico. De esta forma, afirman que se apuesta por la objetividad y lo empírico, dejando a un lado la subjetividad y la unicidad del individuo.

Terapias de primera generación

Años después del surgimiento del psicoanálisis, aparece el conductismo, que está considerada como la terapia de primera generación. A grandes rasgos, se define como el estudio empírico del individuo a través de su conducta y se observa cómo ésta puede ser modificada a través de estímulos y consecuencias.

Es una terapia que no se centra en el origen ni las causas del problema, si no en poder modificar la conducta considerada desadaptada o molesta que padece la persona en la actualidad.

Algunas de las técnicas más utilizadas son: el condicionamiento clásico, la asociación entre estímulos, la exposición, la desensibilización sistemática, la economía de fichas… Seguro que alguna vez habéis escuchado hablar del Perro de Pávlov, pues lo mismo pero con el ser humano para conseguir que también pueda generarse cambios conductuales.

Terapias de segunda generación

Las terapias de primera generación tuvieron muchos adeptos pero, entre algunos de sus seguidores se planteó que se quedaba algo corta en la consulta, puesto que no tenía en cuenta nada más que la conducta. Ante esto, surgió la terapia cognitivo conductual, que incluye en la teoría la cognición como elemento fundamental.

Esta teoría considera fundamental trabajar también con los pensamientos y las creencias de los pacientes, por lo que además de cambiar la conducta también hay que modificar los pensamientos que puedan estar provocando sufrimiento.

Terapias de tercera generación

A la conducta y a la cognición ahora se suma el contexto sociocultural, éstas son las llamadas terapias de tercera generación.

En la actualidad hay muchas propuestas de trabajo dentro de esta tercera generación como el Mindfulness, la psicoterapia analítico-funcional, la terapia conductual dialéctica o la Terapia de Aceptación y Compromiso.

Referencias bibliográficas:

  • Mañas, I. Nuevas terapias psicológicas: La tercera ola de terapias de conducta o terapias de tercera generación. Gaceta de psicología, 40; 26-34. Universidad de Almería.
  • Labrador, F. J. Técnicas de modificación de conducta. Editorial Pirámides.
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