El síndrome de la mamá gallina

¿Alguna vez has escuchado hablar del Síndrome de la mamá o papá gallina? Hace referencia a unos padres sobreprotectores con sus hijos. Os contamos qué hay debajo de la sobreprotección, cómo saber si estás sobreprotegiendo a tu hijo y qué consecuencias son las que genera.

sobreproteccion

Es fundamental deciros de antemano que no se trata de que estemos haciendo un juicio de valor y por estar hablando del «síndrome de la mamá gallina» estemos diciendo que los padres sobreprotectores son unos malos padres. No, ni muchísimo menos.

No existe el manual del buen padre o el mal padre. Nadie nace aprendido ni tampoco es sencillo ser padre, ni darse cuenta de muchas de las actitudes que nos surgen en nuestro trato con los otros, ni qué decir cuando hablamos de los hijos. Solo pretendemos abrir un espacio para poder pensar, para que juntos reflexionemos y podamos adentrarnos en aspectos que conmueven tanto a padres como a hijos porque, tenedlo claro, un padre sobreprotector padece también mucha angustia y miedo por su hijo, lo que le lleva a una exagerada precaución.

¿Qué es el síndrome de la mamá o papá gallina?

Lo han denominado cómo síndrome pero realmente no es ningún tipo de trastorno ni aparece en ningún manual donde se describan los diferentes síndromes o trastornos psíquicos. Más bien, el llamado síndrome de la mamá gallina se utiliza popularmente para describir a aquellos padres que resultan ser excesivamente sobreprotectores con sus hijos.

La imagen que nos ofrece la «mamá gallina», literalmente, es una gallina que incuba los huevos y cuando nacen los acoge bajo sus alas dándoles su calor, su protección y su cuidado. Esta imagen nos ayuda a pensar en los padres sobreprotectores como aquellos que, metafóricamente, les ponen bajo sus alas sin que tengan libertad para explorar cuando la curiosidad comienza a aparecer.

Lo que una mamá gallina o papá gallina está buscando conscientemente es proteger a sus hijos de los problemas y los traumas, que no sufran y no vivan experiencias que les dañen tanto física como emocionalmente. Pero, en la mayoría de los casos, sin ninguna intencionalidad acaban transmitiendo a sus hijos un cierto temor hacia lo de afuera, hacia el mundo.

¿Cómo saber si soy una mamá gallina?

Como siempre os digo, vamos a hablar de generalizaciones porque es imposible escribir un artículo sobre lo concreto o sobre un caso, no podríamos llegar a todos los lectores. Dicho esto, para responder a la pregunta sobre cómo saber si soy una mamá gallina vamos a compartiros algunas ideas que os pueden resultar útiles para pensar y reflexionar.

Una mamá o papá gallina es aquel que:

  • soluciona los problemas de su hijo, a veces incluso antes de que hayan sucedido.
  • soluciona los problemas de su hijo, por lo que su hijo no aprende a solucionarse sus propios problemas ni desarrolla sus propios recursos.
  • evita que su hijo pueda padecer alguna frustración.
  • interviene en las relaciones de sus hijos para que no sufra.
  • le busca amigos o solo puede estar con los amigos que el progenitor elija.
  • le hace las cosas para que le salgan mejor, no pierda tiempo, disfrute más, etc.
  • le impide hacer ciertas actividades -no peligrosas- porque se puede hacer daño.
  • necesitan estar siempre presentes y no pueden dejar al hijo con otros amiguitos o con otros padres.
  • no dejan que su hijo haga algo solo por y para sí mismo.
  • piensa. y le dice, que dónde vas a estar mejor que con tu madre o tu padre (incluso cuando ya está crecidito).
  • le genera miedo o temor hacia los demás y hacia el mundo.
  • le dice cómo hay que hacer todo en la vida, sin posibilidad de que él descubra su propia forma de hacer las cosas.
  • evita que pueda equivocarse, siempre ha de hacerlo todo perfecto.

Características de los niños sobreprotegidos

Un niño sobreprotegido es aquel que tiene una gran dificultad para relacionarse con el mundo, pues ha mamado que el mundo exterior -lo que no es mamá y papá- es peligroso, hay que estar alerta y le provoca temor. A veces esto se transmite sin que los padres se den cuenta, con pequeños gestos o acciones, sin intencionalidad.

Cuando un niño está sobreprotegido en exceso puede perder la curiosidad necesaria para aprender, experimentar y desarrollarse en todos los ámbitos de la vida.

Habrá dificultades para hacer amigos puesto que si solo está debajo del ala no va a desarrollar sus habilidades sociales y tendrá miedo de separarse aunque sea unos metros de los padres.

Puede padecer mucha ansiedad a la hora de separarse para ir al colegio.

Si un padre o una madre le soluciona todo a su hijo no va a poder desarrollar su autonomía, su autoconfianza y su valor. Va a crecer pensando que lo puede todo pero, en realidad, en cuanto esté solo para hacer las cosas se puede angustiar muchísimo porque realmente no sabe hacer nada.

Suele presentarse una baja tolerancia a la frustración porque se la ha evitado toda la vida. La frustración es necesaria para crecer: no se puede tener todo ya, no siempre va a poder tener todo lo que quiera, a veces recibirá un «no», aprender también implica que uno va a equivocarse y no implica que sea tonto, no lo puede saber todo, etc.

Será muy temoroso y miedoso, más allá de los miedos habituales que pueden surgir con determinadas edades. Si se le transmite miedo y alerta por todo, eso seguirá creciendo y abarcando más espacios en su vida.

No sabrá qué quiere de la vida, qué quiere ser de mayor, para qué es bueno, qué le motiva. Si se le da todo hecho no tiene espacio para experimentar y descubrirse, para saber qué quiere él, porque habrá estado centrado en qué quiere mamá o papá de mí.

La adolescencia puede ser complicada. Puede darse que sea un adolescente que no pasa por la adolescencia, es decir, que no intenta salir al mundo tampoco en este momento y llegar a la vida adulta siendo un niño en un cuerpo de un hombre. O se puede dar el caso de que intente salir, de que aparezca la rebeldía y los pulsos, y que salga como pueda aunque sea avasallando con todo.

En la vida adulta pueden ser hombres y mujeres pasivos, que se dejan llevar, que no tienen voz propia ni gustos propios, que otros los dirigen. Saben poco de sí mismos y dependen mucho de los demás.

Tuve una profesora que nos decía que los niños no son de los padres, los niños son de la vida y hay que dejarles saber volar. Si habláramos de las gallinas, son pequeños polluelos que van desplegando las alas, poco a poco, siempre que les vayamos dando un entorno seguro y calmado, donde podamos alegrarnos -aunque también pueda aparecer tristeza- de sus pequeños pasos y logros.

¿Qué es lo ideal? Proteger y cuidar con amor, con espacio y permitiendo que ellos puedan crear sus propias experiencias y perspectivas del mundo.

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5 Comentarios en “El síndrome de la mamá gallina”

  1. Ana dice:

    Eso es lo peor que se puede hacer,hay que enseñale a los hijos a ser independientes con una libertad controlada.
    SLDS.

  2. jose manuel dice:

    Hay que entender que LA INDEPENDENCIA ES UNO DE LOS MAYORES TESOROS DEL SER HUMANO. JMMS

  3. Monica dice:

    Si..me pasó!!! Es terrible tener padres sobreprotectores…Te limitan el crecimiento personal. despues es muy duro poder desligarse de esa sobreprotección. Se necesita una gran autonomía y, a veces, un apoyo profesional…se logra con mucho esfuerzo

  4. Mary dice:

    A mí me pasa constantemente, sobre todo siendo yo la pequeña de la familia y encima chica. Mi madre tiene el defecto de «hablar por mí» cuando estamos, por ejemplo, en el médico, de negarme independencia a la hora de moverme a ir a un sitio u otro por hacer un viaje o, como vivo fuera de casa por estudios, se cabrea a menudo si digo que una semana me quedo y no voy a casa.

    De hecho, estoy pendiente de una confirmación para un trabajo y me está dando aunténtico terror decirle que voy a dejar un año aparcada la carrera por irme a trabajar.

    1. angeles dice:

      Hola Mary,
      Podemos pensar, por lo que cuentas, que a tu madre le cuesta mucho darte un poco más de cuerda para que puedas comenzar a extender tus alas y iniciar un camino propio pero, piensa un instante ¿cómo llevas tú el separarte de ella? Qué tipo de relación tenéis? Eres capaz de poner un límite y demostrarle que ya has crecido, que necesitas tu espacio?