Escrito por

Hipocondría: cuando un síntoma se convierte en obsesión

La hipocondría es una enfermedad en sí misma que se caracteriza por la creencia que tienen aquellos que la sufren de padecer todo tipo de enfermedades graves. Es algo que tiene remedio o cura, por lo que vamos a explicarte a continuación, con todo detalle, que es la Hipocondría: cuando un síntoma se convierte en obsesión.

Qué es la hipocondría

Se conoce por hipocondría a aquella enfermedad en la que el paciente cree de forma infundada que padece alguna enfermedad grave, aunque no existan síntomas reales de la misma o, al menos, tenga algunos dolores que no se relacionen en nada con aquello que teme.

Las personas que sufren de hipocondría se lamentan de todo lo que sufren físicamente con las personas que tienen a su alrededor, el temor a estar sufriendo una enfermedad se convierte en el centro de su universo y entorno a ella será que se tomen las decisiones, cómo se establezcan sus relaciones personales, laborales, etcétera.

Visto desde fuera, a muchas personas les puede resultar molesto el escuchar el discurso de un hipocondríaco porque está lleno de angustia, de temor y desesperación por algo que una persona que no sufra este trastorno le puede parecer de poca importancia, pero no nos olvidemos de que el temor y su sufrimiento es real, no es ninguna invención.

Es común que este tipo de personas acuda con mucha frecuencia al médico o al especialista, buscan que alguien les confirme la verdad sobre su enfermedad y cuando esto no sucede pueden poner en tela de juicio el discurso médico pues lo que le dicen a lo que ellos siente no está en línea de lo que necesitan oír.

Por ello, es común que al final un pequeño temor acabe pasando a convertirse en una obsesión que les maneja, una precaución por tener una enfermedad eliminan las ganas de disfrutar de la vida y de esos pequeños momentos que ésta nos brinda. Ven problemas donde no los hay, dolores donde realmente no los había, y sienten que se van a morir de un momento a otro: palpitaciones, sudores, mareos, dolores de cabeza…

Síntomas de la hipocondría

Para un correcto diagnóstico del trastorno de ansiedad por hipocondría, es necesario encontrar la presencia de algunos rasgos específicos:

  • Preocupación por tener o contraer una enfermedad grave.
  • Los síntomas somáticos no están presentes o, si están presentes, son de intensidad leve. Si existe otra condición médica o existe un alto riesgo de desarrollarla, la preocupación es excesiva o desproporcionada.
  • Hay un alto nivel de ansiedad sobre la salud y un alto nivel de alarma ante cualquier síntoma.
  • El individuo implementa comportamientos excesivos relacionados con la salud (como revisar continuamente su cuerpo para detectar signos de enfermedad) o presenta una forma de evitarlo que podría dañar su vida diaria (evitar visitas médicas y hospitales).
  • La preocupación por la enfermedad ha estado presente durante al menos 6 meses, aunque la patología temida específica puede cambiar durante este período de tiempo.

Distintos tipos de hipocondría

Dependiendo de la intensidad de la hipocondría, o, lo que es lo mismo, de la intensidad de las preocupaciones, existen distintos grados:

  1. Leve: Se caracteriza porque el paciente encuentra cierto alivio en las visitas a su doctor, llegando a aceptar que no está enfermo y eliminando por ende aquellas cuestiones que le preocupaban.
  2. Grave: La obsesión afecta tanto a su salud física como a su salud mental, llegando a afectar incluso a su propia vida social: siempre está ausente, parece que no tiene la cabeza aquí y que no es capaz de prestar atención.
  3. Pasajera:Es la que siente absolutamente cualquier persona cuando lee algún tema relacionado con la sanidad o la medicina, y luego se le pasa por completo.
  4. Falsa: Dicho temor encubre o tapa otros miedos que, en sí, se consideran como una carga realmente pesada.
  5. Verdadera: En ella encontramos tan sólo la angustia que causa un presunto mal, sin que oculte un trastorno emocional real.

Causas de la hipocondría

La causa del trastorno se pueden identificar en varios frentes, muchos de los cuales aún se investigan. Sin embargo, un solo evento traumático (como una enfermedad que amenaza la vida del individuo o la de alguien muy cercano) puede desencadenar la aparición del trastorno.

Por otro lado, una infancia difícil o traumática puede predisponer a una persona a desarrollar este trastorno. Alrededor de un tercio de las personas con ansiedad por enfermedad pueden mostrar una forma más leve de hipocondría , pero aún necesitan ser analizadas y monitoreadas.

Dicho esto, no podemos olvidar que cada persona es única y, por tanto, cada caso de hipocondría es único. Esto implica que las estadísticas están para que podamos conocer la frecuencia de los casos pero que no podemos encasillar a nadie en ningún espacio. El origen de la hipocondría en cada persona puede variar en función de su subjetividad.

Ejercicios contra la hipocondría

La hipocondría no deja de ser una enfermedad en sí misma y puede acabar por afectar en demasía a la persona que la sufre hasta el punto de acabar en ansiedad o en cuadros de depresión. Es importante que si tienes hipocondría apliques varios ejercicios o pautas que te permitan superarla por completo.

A pesar de que el dolor físico se puede sentir como real, la hipocondría nos muestra que la mente juega un importantísimo factor. Una de las mejores recomendaciones que podemos haceros es iniciar terapia con un psicólogo que os ayude a entender el por qué de ese dolor físico – emocional tan acuciante y recurrente, por qué os está sucediendo y, desde ahí, descubrir cómo os podéis liberar de él.

Mantente desconectado

“San Google” está lleno de diagnósticos, muchos de ellos equivocados. Ingresa un síntoma, digamos, dolor de estómago, y aprenderás que puede tener cualquier cosa, desde apendicitis hasta cáncer de esófago. Algunos hipocondríacos, pasan horas al día recorriendo la Web, hasta el punto de que interfiere con su funcionamiento diario, de modo que elimina internet de tu vida o de hecho no lo uses para buscar enfermedades.

Consulta solo con el médico

Si te has encontrado un bulto y rápidamente crees que se trata de algo grave, no recurras a Google. Ve al médico y que sea él quien diagnostique tu estado Encuentra un medico en quien confíes y no te aficiones a tomar segundas y terceras opiniones. Trate de crear una buena relación con él, también. Se abierto y honesto acerca de sus preocupaciones y luchas. El médico adecuado te apoyará y ayudará a desviar la atención de los síntomas. Los hipocondríacos deben darse cuenta de que un único médico perfecto que pueda encontrarlo todo o curarlo todo no existe.

Olvídate de las autocomprobaciones

¿Vigilas obsesivamente tu pulso? ¿Presión sanguínea? ¿Temperatura? Guarda los dispositivos médicos en el hogar. Concéntrate en algo aparte de tu cuerpo: es mucho más saludable y productivo.

Únete a un grupo de apoyo

Una buena idea para superar la hipocondría será conectar con otros que comparten preocupaciones similares. Puedes intercambiar conocimientos y estrategias de afrontamiento, proporcionar tranquilidad y responder las preguntas de los demás. Y ayudará a saber que no estás solo.

Se activo

El ejercicio ayuda a aliviar el estrés, la depresión y la ansiedad. No es necesario que sea intenso, ya sea: pasear al perro, nadar o hacer jardinería. El estrés hace que los pacientes se sientan más ansiosos y también pueden exacerbar los síntomas que ya tienen.

Diferencia entre la hipocondría y la nosofobia

Aunque ya sabemos qué y a qué corresponde la hipocondría, es posible que en alguna ocasión te hayan dicho que tal vez lo que padeces es nosofobia, que aunque similar, no es realmente lo mismo.

La nosofobia se define como un temor persistente, anormal e injustificado de enfermarse o convertirse en paciente. Los que sufren de este trastorno a menudo son llamados hipocondríacos pero de manera equivocada.

Recordemos que la hipocondría es un trastorno en el que la persona está convencida de padecer enfermedades. En la nosofobia sin embargo, la persona tiene miedo de la enfermedad, pero no está convencida de padecerla.

Además podríamos señalar estas otras diferencias:

  • Si bien los hipocondríacos no consideran que su miedo sea excesivo o irracional, mientras que los nosofóbicos sí que consideran que exageran.
  • Los pacientes hipocondríacos no tienen miedo de contraer una enfermedad en el futuro (como sí lo tienen las personas que tienen nosofobia), sino que sienten que ya la contrajeron, la tienen y no han sido diagnosticados
  • Los pacientes hipocondríacos no evitan a los médicos ni a los hospitales, mientras que las personas con nosofobia temen enfermar y evitan acudir al médico.
  • Por último, diferentes estudios factoriales han encontrado que hay dos dimensiones diferentes en la hipocondría, la nosofobia por un lado y la convicción de la enfermedad por el otro. Existe evidencia de que las terapias de conducta y de exposición serían más efectivas en los pacientes con nosofobia, mientras que los tratamientos que se centran en los cambios cognitivos funcionarían mejor con aquellos pacientes que creen que padecen la enfermedad.

Artículo de interés:

depsicologia.com

Newsletter
Lo más interesante
Top 6
artículos
Síguenos