¿Me exijo ser perfecto en todo momento?

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¿La perfección es una desventaja o una virtud? Me exijo ser perfecto en todo momento ¿es saludable? Cuando uno se hace una pregunta es que ya está dudando y, si duda, es que hay algo que ya le está generando malestar y necesita cuestionarse acerca de ello.

De antemano tenemos que subrayar que no es lo mismo el mandato de perfección que el ideal de perfección, pues en este último uno es consciente de que ese ideal es inalcanzable pero aspira a hacer las cosas lo mejor posible, mientras que el mandato de perfección borra lo inalcanzable y solo está la exigencia de conseguirlo o aparecer el malestar, la culpa y la frustración.

¿Qué es la perfección?

La perfección es la excelencia, el grado máximo en algo. Cuando hablamos de este adjetivo centrado en la personalidad nos toca cuestionarnos qué es eso de ser perfecto, en base a quién y quién confiere el título.

Hacernos la pregunta de qué es ser perfecto es tener frente a uno un lienzo en blanco sobre el que volcar palabras y palabras pero que ninguna coja la suficiente firmeza para quedarse pintada. ¿Por qué? Porque si hablamos de subjetividad no hay una única definición de perfección que valga, más bien, no hay ninguna. Para cada individuo la perfección puede ser una cosa distinta.

¿Por qué se da el perfeccionismo?

Aunque suene generalizado, lo que suele estar detrás del deseo de perfección no es otra cosa que el deseo de sentirse amado, aceptado y valorado por los otros, creyendo que si logran ese grado de excelencia alcanzarán dicho estatus: ser el mejor, el más querido, el elegido.

Características de una persona perfeccionista

Una persona que se exige constantemente ser perfecta termina por padecer las consecuencias de sus propios mandatos. Intenta controlar de manera constante lo que dice y no dice, lo que puede y no puede hacer, de manera que no conoce la espontaneidad y que todo lo que sea salirse de lo establecido puede vivirlo con un gran angustia.

A su vez, son personas que se exigen que no haya espacio para el error, que no puedan fallar ni les pueda faltar nada. Intentan controlar todos los escenarios posibles, viviendo más en un futuro incierto para poder controlarlo que en un presente en el que se pueda fluir. Como os podéis imaginar, el azar o la suerte, lo imprevisto, nunca son bienvenidos pues le enfrenta a su imposibilidad para dominarlo todo.

Por supuesto, se trata de un imposible, de una ilusión que cae por su propio peso antes o después.

Además, tanta exigencia interna suele trasladarse también al mundo externo, se den o no se den cuenta, lo que supone que al final pueden conseguir el efecto contrario al deseado. Esperan que si son perfectos, si tienen todas las respuestas, si no hay falla ni mella en su persona, entonces serán amados. Pero, el mandato es tan intenso, manejándose en un mundo de blancos o negros, que el resultado suele ser el de tener dificultades para establecer relaciones.

Esta propia coerción suele dificultar también a la toma de decisiones. ¿Cómo elegir lo perfecto?, ¿Cómo saber cuál es la decisión correcta? Equivocarse en la elección puede ser vivido como algo catastrófico, ni si quiera es que falle en su elección, es que no sea la más mejor. Por ello, muchas personas con esta «característica» suelen mostrar dificultades a la hora de escoger cualquier cosa, desde lo más sencillo a lo más peliagudo, porque el nivel de perfección a alcanzar es tan elevado que un mínimo error puede estropearlo todo.

Si pensamos la perfección en un ámbito laboral, decir que uno es perfeccionista puede ser considerado una virtud, o no. En este espacio de reflexión nos plantearemos la parte en la que no. La perfección puede convertirse en un hándicap cuando uno se centra tanto en todos los detalles, en que todo sea extremadamente perfecto, que no puede hacer las cosas con soltura y la productividad laboral puede bajar.

Todas estas situaciones pueden provocar un bajo autoconcepto de uno mismo, ya que si uno aspira a ser perfecto en todos los ámbitos de su vida, a ser el mejor en cada momento, estará luchando consigo mismo y culpabilizándose por no poder alcanzar ese ideal imposible.

«Recuerda que no has nacido para ser perfecto, has nacido para ser real» Javier Iriondo

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Un Comentario en “¿Me exijo ser perfecto en todo momento?”

  1. Bella Rosa dice:

    Muy bueno