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“Miedo al miedo”

Hay diferentes momentos en la vida que nos pueden llevar a vivir un ataque de pánico, por eso en De Psicología queremos tratar este tema y diferenciarlo del Trastorno de Pánico.

Los estudios muestran que el 20% de la población ha sufrido alguna vez en su vida un ataque de pánico, mientras que un 1 – 2,5 % en trastorno de pánico. También, es interesante saber que es más frecuente en las mujeres, presentándose el doble de casos en trastornos de pánico sin agorafobia.

Ataque de pánico

Para definir ataque de pánico utilizaremos dos acepciones:

  • El ataque de pánico está compuesto por una sensación intensa de miedo y angustia que se complementa con síntomas físicos y cognitivos que acentúan esta sensación, alimentándose las unas con las otras y provocando un aumento del miedo. Pero realmente, antes de que se produzca un ataque de pánico, el cuerpo está siendo expuesto a altos niveles de ansiedad a las que no está acostumbrado.

  • Descarga fisiológica fundamentalmente de la rama simpática con su pico en los primeros segundos que se experimenta con un gran malestar.

Síntomas

En muchas ocasiones, la persona que sufre un ataque de pánico lo confunde con un ataque cardiaco. Para poder ser diagnosticado de ataque de pánico, la persona en cuestión tendría que presentar 4 o más de estos síntomas, organizados de más a menos frecuentes:

  • Palpitaciones.
  • Sudoración.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • Sensación de asfixia.
  • Opresión o malestar torácico.
  • Nauseas o molestias abdominales.
  • Inestabilidad, mareo o sensación de pérdida de conciencia.
  • Desrealización o despersonalización.
  • Miedo a volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Parestesias.
  • Escalofríos o sofocos.

En otros trastornos pueden cursarse ataques de pánico, al igual que no hay que sufrir ningún tipo de trastorno para vivenciar un ataque de pánico.

Trastorno de pánico

El trastorno de pánico se da cuando una persona sufre ataques de pánico de manera inesperada, no señalados o espontáneos.

La persona con un trastorno de pánico después de sufrir una crisis tiene, que seguirle al menos durante un mes, uno de estos síntomas :

  • Inquietud persistente por si vuelve a sufrir más ataques
  • Constante preocupación por las implicaciones y las consecuencias del ataque
  • Cambios en su comportamiento.

Según el DSM-IV se podrían diferenciar tres tipos de diagnósticos: Trastorno de pánico sin agorafobia, Trastorno de pánico con agorafobia y Agorafobia sin historia de trastorno de pánico.

Entendiendo por agorafobia “Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o hacer cola; pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil”.

El trastorno de pánico puede desembocar en un miedo a las reacciones somáticas que produce el mismo ataque de pánico (palpitaciones, temblores, mareos…), a los pensamientos que se generan a causa de los síntomas del ataque (los mencionados anteriormente) y ello genera en la evitación de actividades que provocan esos síntomas. Es el “miedo al miedo”

Por ejemplo, una persona con trastorno de pánico evitaría hacer cualquier tipo de deporte o esfuerzo que acelere su corazón, ya que cuando sufre un ataque de pánico tiene palpitaciones.

Fuente: DSM-IV

Imágenes: solopsicología, vivirsalud.com, femenina.net

depsicologia.com

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