¿Por qué cuando salgo de terapia me siento mal?

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Si estás en un proceso terapéutico y estás saliendo con malestar de tus sesiones es muy probable que te estés preguntando por qué está pasando esto, o si el hecho de que te sientas peor quiere decir que la terapia no funciona o tienes que dejarla. Pero ¿esto es así? En este artículo vamos a compartirte una reflexión que esperamos te resulte útil.

Qué hago si me encuentro peor tras la terapia

Lo primero que tengo que decirte es que, el hecho de que salgas mal de una sesión de terapia o que te encuentres peor no quiere decir que el proceso que estés realizando no sea bueno, no sea el correcto ni que estés empeorando.

Es triste, pero cierto, que estamos en la llamada «sociedad del bienestar«, que pareciera que ciertas emociones naturales del ser humano hay que reprimirlas porque no es ni lo adecuado, ni lo bien visto, ni lo deseable. Pareciera que hay que consumir fármacos que anulen dichas emociones incluso antes de que lleguen a ser realmente trastornos que afecten en el funcionamiento del ser humano. Sin embargo, en nuestra naturaleza está sentir miedo, tristeza o ira sin que eso sea algo patológico, lo patológico es otra cosa.

Por tanto, cuando te sientas mal tras una sesión de terapia, pregúntate qué es lo que crees que está generando ese malestar. Es importante esta pregunta. Te ayudará a conocerte y ver si es parte del proceso terapéutico o es otra cosa.

¿Por qué me siento mal cuando salgo de terapia?

Una de las maravillas de estar en un proceso terapéutico son esas sesiones en las que uno sale liberado, como si hubiera dejado un peso enorme en la consulta y sintiera que puede respirar incluso mejor. Esto puede deberse a múltiples causas como sentirse comprendido, haber entendido una parte de sí mismo que hasta entonces no entendía, haber hablado de algo que estaba generando mucho malestar, etcétera.

Pero ¿un proceso de terapia siempre va a resultar placentero? No. La verdad es que no.

Si se hace un buen proceso terapéutico implica que va a haber momentos en los que el propio paciente cuente cosas, de motu propio, que no le resultan agradables. Esto quiere decir que se van a remover cosas (recuerdos, pensamientos, emociones, situaciones…) que pueden causar displacer. No un displacer absoluto, ni un dolor inaguantable, puesto que a pesar de no ser divertido sí puede ser un paso necesario para poder salir del atolladero.

Un ejemplo inventado basándonos en un artículo anterior: Un hombre que piensa que sus problemas de disfunción eréctil tienen que ver con que sus parejas sexuales no le atraen lo suficiente «no soy yo, eres tú (y tú, y tú, y tú)». A lo largo del proceso terapéutico se da cuenta de que no se trata de si le atraen o no, si no que se da cuenta de que su impotencia tiene que ver con -más supuestos- con su relación con las mujeres o su masculinidad. Este hecho, este descubrimiento, puede ser liberador porque da comprensión pero también puede generar malestar y hacer que uno salga removido de la sesión o de las siguientes sesiones. Podríamos suponer que tiene que confrontar el hecho de «no eres tú, soy yo» con todo lo que ello supone. ¿Es necesario pasar por esto? En este caso se puede ver con claridad de que es primordial, si uno no puede llegar a la pregunta de ¿qué me pasa a mí? no puede encontrar las respuestas que le permitan solucionar la base del sufrimiento que impide disfrutar de una sexualidad placentera.

Por que cuando salgo de terapia me siento mal

Y recuerda (desconozco el autor) «los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida, no es el fin del mundo, es el inicio de uno nuevo«.

¿Qué hago si me encuentro peor tras la terapia?

Si te ha asustado mucho el encontrarte peor tras una sesión de terapia lo mejor que puedes hacer es hablarlo con tu psicólogo en la próxima consulta. Si estás muy agobiado o sobrepasado, llámale o pide que te dé una hora antes para poder tratarlo.

Es fundamental trasmitir esta información al profesional con el que estás trabajando para que valorar y penséis juntos qué es lo que está ocurriendo, por qué esa sensación de malestar tan grande. De esta forma podréis ver juntos si se trata de algo de lo que hayas hablado, si es algo de lo que el profesional ha dicho, si es la terapia, o qué es lo que tienes que entender de esto.

Malestar después de terapia

Además, el hecho de que se lo digas a tu terapeuta ayudará al proceso para saber qué aspectos hay que tener en cuenta o qué es lo que se ha removido tanto para generar ese dolor.

¿Dejar la terapia es una solución? Es una evitación y una huida más que una solución. No lo digo como un juicio de valor, si no que al no poder hablarlo en la consulta y no entender qué es lo que está ocurriendo o lo está generando, es muy probable que ese malestar permanezca y que, si vas a otra terapia, te vuelva a suceder.

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