¿Qué es la histeria o ser histérica?

Dependiendo del entorno en el que nos encontremos, «ser histérica» puede ser un insulto o puede hacer referencia a un modo de funcionar en el mundo. En este artículo vamos a hacer un poco de historia para poder ver de dónde proviene la histeria y entender de qué hablamos hoy día cuando utilizamos este término.

Historia de la histeria

El término histeria se ha utilizado desde los comienzos de la historia de la medicina. Hay tratados médicos que hablan de ello en la civilización egipcia, los griegos (Platón, Galeno, Hipócrates) y hasta nuestros días. Eso sí, entonces siempre señalaba un sufrimiento en la mujer pues su propia palabra señala lo femenino: histeria viene del griego «hysteron», que significa útero. En el más antiguo texto médico de Egipto se refiere a ello como «perturbaciones del útero» y describe que la enfermedad tiene su origen en este órgano, de forma que cuando éste no tiene lo que desea provoca dolencias en diferentes partes del cuerpo sin razón aparente.

Fotógrafa Camila Carlow

Durante la Edad Media hay un cambio en la visión de la histeria. Deja de verse como una dolencia para ser tratado desde una visión religiosa, en un mal -el diablo- que se ha apoderado de las mujeres. Entonces, más que proponer un tratamiento como en siglos anteriores, se pasa a perseguir, juzgar y castigar a las mujeres. Muchísimas murieron quemadas en la hoguera acusadas de brujería por la Inquisición.

Con la llegada del Renacimiento, el renacer de la antigüedad clásica con el humanismo, la histeria vuelve a ser vista desde la medicina, desvinculada ya de la iglesia. Continúa tratándose como una enfermedad que padecen las mujeres y se busca la causa.

En el siglo XIX los sanatorios se llenan de mujeres diagnosticadas de histeria y, es en este momento, cuando la medicina afirma que la mujer tiene instintos sexuales que también necesita satisfacerlos. Ante esto, muchos tratamientos se basaron en «masajes pélvicos«, realizados por médicos y comadronas. Con este fin, el médico Joseph Mortimer Granville patenta el primer vibrador portátil, dicen que para no cansarse.

No todo fue una visión tan orgánica de la histeria. Sobre 1862 comienzan a destacar los estudios del neurólogo Jean-Marie Charcot que trabajaba en el hospital La Salpêtrière con mujeres diagnosticadas de histeria. Utilizaba la hipnosis para hacer desaparecer los síntomas y comprobaron cómo estos podían desplazarse de una zona del cuerpo a otra, cómo cambiaban si la paciente estaba consciente o en hipnosis. Durante un tiempo, el neurólogo Sigmund Freud (en aquel entonces, futuro padre del psicoanálisis), participó en algunas sesiones clínicas de Charcot. Él mismo hará su propia teorización de la histeria que relataremos más adelante.

Cuadro de André Brouillet – Une leçon clinique à la Salpêtrière

En el siglo XX, una pregunta incómoda realizada por una mujer, o la realización de actividades similares a las de un hombre, podían interpretarse como un signo de histeria. Dicho esto, poco a poco y con esfuerzo, los movimientos feministas que ya habían surgido años atrás comenzaron a tener más peso y más influencia sobre la sociedad, generando políticas de igualdad y consiguiendo ocupar otro lugar diferente a la patología ligada al cromosoma XX.

¿Qué es la histeria en psicoanálisis?

Hoy día se continúa utilizando «eres una histérica» como un insulto, una manera de humillar y de acallar la voz o el valor de la palabra de muchas mujeres. Es un hecho. Pero, también es importante conocer qué quiere decir histeria dentro del psicoanálisis, que es una teoría, un método y una técnica de investigación que sigue vigente hoy día.

El psicoanálisis señala que existen tres tipos de estructuras clínicas, que hacen referencia a cómo el sujeto ha quedado constituido y determina cómo se relaciona con el mundo. Las tres estructuras son neurosis, psicosis y perversión (no es la acepción de pervertido que se utiliza popularmente). Dentro de la neurosis hay dos posibilidades, la histeria y la neurosis obsesiva. La estructura histérica no es exclusivo de la mujer, si no que puede haber histéricas e histéricos, aunque hay mayor número de mujeres con una estructura histérica, al igual que mayor número de varones con una estructura obsesiva.

La histeria ocupó un lugar fundamental en los orígenes del psicoanálisis. A través del estudio y tratamiento de estas mujeres Freud pudo esbozar los primeros interrogantes básicos «¿Cómo puede alguien saber algo y no saberlo al mismo tiempo? ¿Cómo es posible que se olviden experiencias vitales importantes? ¿Expresa el cuerpo lo que la mente no puede expresar? ¿Qué puede explicar síntomas tan espectaculares como las crisis epileptiformes en personas que no son epilépticas o las cegueras en gente que no tiene problemas de visión?».

A su vez, también pudo ir descubriendo los diferentes mecanismos psíquicos que están presentes en todos los individuos. Y, algo también importante, a diferencia del discurso médico de la época en el que se denostaba y desdeñaba el sufrimiento de la histeria, Freud siempre se tomó en serio dicho sufrimiento, buscando un tratamiento efectivo para paliar el dolor psíquico.

Bibliografía

  • Dor, Joel. (1991). Estructuras clínicas y psicoanálisis. Editorial Amorrortu Editores.
  • Freud, Sigmund. Estudios sobre la histeria (1893-1895). Tomo II. Editorial Amorrortu Editores.
  • Nasio, Juan David. (1997) El dolor de la histeria. Editorial Paidós.
  • Ramos García, Javier. Personalidades histéricas (histriónicas) (McWilliams, N. Diagnóstico Psicoanalítico. Comprendiendo la estructura de personalidad en el proceso clínico). Revista Aperturas, Nº 047 2014. Disponible en http://www.aperturas.org/articulo.php?articulo=857
  • Serrano Pontes, Andrea; Martín Martín, Marta; Mancilla Pérez, Laura. La desconocida historia de la Histeria. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 27/12/2017. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=2158
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