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Cómo superar una ruptura amorosa de pareja

Cómo superar una ruptura amorosa de pareja, cómo hacerle frente a la ausencia y a la nostalgia. Cómo aprender a olvidar y a seguir hacia adelante cuando se ha perdido a la persona a la que se quiere. Cómo volver a confiar y a querer. Os compartimos algunas reflexiones que os pueden resultar útiles para pensar en todas estas preguntas.

Cómo superar una ruptura amorosa de pareja

Vivir una ruptura de pareja es uno de los momentos más dolorosos al que una persona puede enfrentarse. De repente, todo lo que uno había imaginado se desvanece: los sueños, los planes, los proyectos en común… Y los mejores recuerdos, en contra partida, se hacen aún más fuertes. Los momentos bonitos se intensifican en la mente y parece que uno no puede dejar de recordar todo lo grandioso que ha perdido.

Son momentos, días o meses incluso, en los que uno siente que ha dejado de vivir para sobrevivir, que se mueve por inercia en lugar de por deseo, que la esperanza es un cuento inútil. El cuerpo propio se siente como un cascarón vacío, con un dolor en el pecho que parece que el propio corazón duele a pesar de que digan que científicamente es imposible. Todo duele y duele incluso la vida. Duele respirar y duele, incluso existir.

Aparece un deseo constante de quedarse bajo las sábanas como si fuera un refugio donde el tiempo no pasa. Perder el apetito y, a veces, conseguir quedarse únicamente dormido por el puro cansancio emocional, sin llegar a disfrutar de un sueño placentero ante el miedo de lo que supondrá un mañana. El temor a volver a encontrarse con esa persona con la que se ha compartido tanto. Las fantasías sobre si me habrá olvidado ya o no, si me quiso o no, si está bien o también lo estará pasando tan mal.

A veces esta ruptura de pareja se vive como un abandono. Una desolación que a uno le deja sumido en un mundo de oscuridad, como si hubiera perdido su eje, como si la noche se hubiese quedado sin estrellas y uno viviese en una oscuridad permanente.

Son momentos en los que uno llega a perder la fe en la vida. Es tanto el dolor que uno siente que parece que no podrá remitir, que no podrá sobrevivir a esto, que no podrá volver a estar bien a pesar de que todas las personas de su alrededor le digan que pasará.

La realidad es que es así. Pasará. Llevará tiempo, nunca se sabe cuánto pero poco a poco uno comienza a ver un rayo de luz. De repente, uno vuelve a reír o a sentir que no está tan solo. Comienza a ver la relación no desde todo lo que he perdido, si no todo lo que puede encontrar o construir con un alguien indeterminado. Comienza a poder ver los fallos, lo que no le ha gustado de sí mismo/a, lo que no le ha gustado de su pareja, lo que ha podido no funcionar y lo que sí ha funcionado.

Ese tiempo llega pero ese no es el final. También se requiere de un espacio para poder pensarse, reconstruirse y volver a estar bien antes de lanzarse a una nueva relación porque, si uno comienza una relación antes de estar listo, estará empezando algo con una mochila llena de recuerdos, de miedos, de inseguridades, de preguntas que aún no han sido pronunciadas y que, por supuesto, aún no han encontrado su respuesta.

De nada sirve querer olvidar estando con otra persona ¡Eso no funciona! El cuerpo recuerda y la mente no olvida, salvo cuando uno le permite el tiempo y el espacio para poder hacerlo. Si no, siempre se estarán comenzando nuevas historias con mochilas de ex relaciones que no permiten iniciar de cero, sino que son un filtro desde el que se mide todo, desde el que se siente todo.

Superar una ruptura amorosa de pareja: pasos

Lamento comenzar esta parte del artículo diciéndoos que no hay pasos mágicos para superar una ruptura de pareja, no hay tiempos concretos para todos ni un manual para sanar corazones. Cada persona y cada historia es algo único, no hay nada comparable.

Lo primero, es que no es eral que aquel que termina la relación no siente ni padece, que no puede sufrir por todo lo que ha finalizado. Deshagámonos del mito del que el que termina la relación es el malo o la mala, que son los que estarán bien porque son quienes lo dejan. Cada historia siempre tiene tantas versiones como personajes de la misma y cada uno tiene su verdad. Ta y como hemos comentado en otros artículos, a veces, la mejor decisión es cortar a tiempo antes de que las heridas sean tan grandes que nada sea recuperable.

En muchas ocasiones, lo único que se necesita es contar con alguien que acompañe durante todo ese proceso de duelo, de lágrimas, de nostalgia, de añoranza. Lo único que se requiere es un tiempo para poder estar solo para lamerse las heridas -que a uno también le dejen su espacio- pero que no sea un tiempo demasiado largo, que también haya alguien que esté ahí para cortar con ese regodearse en la tristeza.

Seamos francos. Es así. Cuando uno está triste, cuando le han partido el corazón, lo que más apetece es ponerse canciones tristes que hablen de esa añoranza, del amor, de lo perdido. Uno se regodea en su tristeza, se siente acompañado e identificado con historias que, narradas en letras que, aunque puedan no parecerse, conectan con algo de adentro. Y no está mal dejarse a uno mismo llorar, tocar esa tristeza y sentirla pero tiene que haber un límite. Un “basta” que a uno lo saque de ahí para poder continuar.

No hay un tiempo establecido de cuándo uno debe de guardar-esconder, devolver o tirar las cosas de la ex-pareja. Uno puede comenzar la tarea de esconderlo todo incluso en el mismo momento pero puede tardar mucho más tiempo en poder tirarlo y cerrar página. No pasa absolutamente nada. No hay tiempos establecidos y rígidos, cada uno tiene su proceso y está bien que puedas concedértelo.

Para muchas personas, uno de los pasos más complicados es deshacerse de todos los hábitos que se han mantenido a lo largo de la relación: llamadas antes de acostarse, mensajes compartiendo comentarios de programas favoritos, el apoyo y la escucha del otro, la complicidad y la confianza de las bromas de pareja, un hogar, etc.

¿Es bueno seguir manteniendo la relación de amistad después de una ruptura? Lo bueno o lo malo es totalmente relativo pero, generalmente, cuando se produce una ruptura de pareja también se produce una ruptura en la amistad porque ya no es lo mismo. Se pueden intentar mantener los hilos del vínculo bajo el nombre de “es mi amigo/a” pero debajo de todo eso sigue estando todo el amor y las heridas que no se han cerrado. A veces, es como un cortar pero no cortar, se ha cortado una parte pero no se ha cortado del todo y suele generar mucha confusión porque hay una puerta que se deja abierta.

Muchos profesionales afirman que, para poder tener una relación de amistad real con una ex pareja es importante que emocionalmente y mentalmente se haya podido terminar la relación, se haya podido hacer un auténtico corte.

Superar ruptura pareja

A su vez, tal y como señalábamos antes, de la tristeza es posible que llegues a la rabia y al cabreo con un poquito más de tiempo. Seguirás recordando las cosas dulces y bonitas de la relación pero también caerán en intensidad, dejando paso a esos momentos en los que la relación no era como tú imaginabas, no “te daba” lo que tú esperabas o creías que merecías. Aparecerán esos momentos en los que tú esperabas que se comportara de otra manera y, será un tiempo, en el que podrás comenzar a desidealizar tu relación. No implica que estés en el final de este camino de afrontar la ruptura, pero es un gran paso para poder pensar de otra manera.

Una de esas cosas que se suelen recomendar, no sólo los profesionales si no que lo recomienda cualquiera, es dedicar tiempo para uno mismo. Esto varía para cada persona pero es fundamental poder estar con los amigos aunque a veces no apetezca, salidas y momentos compartidos, risas… Retomar todas esas cosas propias, los deseos y los sueños propios porque es el momento de comenzar a cuidarse mucho más de una forma activa. Ya no vale quedarse en la cama, llega el momento de reconstruirse.

Y la gran pregunta ¿Cuándo dejará de doler? ¿Cuándo podré pasar página y olvidarle? No existen los tiempos establecidos. En la ficción nos encontramos con personajes que afirman que la mitad del tiempo que uno haya mantenido la relación, pero la realidad nos dice que esto no es real.

Hay relaciones que uno puede zanjar rápidamente porque ha ido siendo consciente de las cosas que no iban bien y puede, aunque doliendo, dejarlo a un lado y que se cierre esa historia pero, hay otras relaciones, en las que hay enganches emocionales que a uno le mantienen “preso”. Esas relaciones de parejas en las que se dejan y vuelven repetidamente, que se quieren pero se hacen muchísimo daño, que no pueden seguir pero tampoco estar separadas. O personas que a pesar de los años siguen centradas en una relación pasada sin poder continuar hacia adelante. Son situaciones en las que tenemos que preguntarnos si hay algo de la historia personal de uno que le mantiene enganchado, ya no es la relación, es la forma en la que uno se vincula a esa persona.

Como superar ruptura pareja

No hay pasos mágicos, como os decíamos, porque cada persona tiene su proceso y cada historia de pareja es única. Aún así, lo citado anteriormente suelen ser los pasos o los procesos por los que uno suele pasar hasta llegar al momento en el que uno se encuentra libre de la tristeza, de la angustia y la desolación. Incluso, llega el momento en el que uno se siente libre y satisfecho en su soledad porque se ha reencontrado e incluso, también llega ese momento ene el que deseará iniciar una nueva relación sabiendo qué puede dar y qué desea recibir. Pudiendo haber aprendido algo de sí mismo en esa relación de pareja que ya terminó pero que forma parte de la persona que es hoy día.

Y recordad, aunque el dolor pueda parecer eterno cuando uno está sumido en la oscuridad, nunca olvidéis que el sol siempre vuelve a aparecer. El dolor es efímero y las heridas del alma también sanan.

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depsicologia.com

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