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Las 5 fases del duelo (qué hacer cuando un familiar fallece)

Para poder comprender el duelo y qué implica este proceso de adaptación ante la pérdida de un ser querido, se han descrito cinco fases del duelo que ayudan a conocer qué hacer cuando un familiar fallece, por qué uno está sintiendo todo lo que está sintiendo y qué puede hacer también por los demás.

¿Qué es el duelo?

En “Duelo y Melancolía” Freud describía “El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc. (…) Cosa muy digna de notarse, además, es que a pesar de que el duelo trae consigo graves desviaciones de la conducta normal en la vida, nunca se nos ocurre considerarlo un estado patológico ni remitirlo al médico para su tratamiento. Confiamos en que pasado cierto tiempo se lo superará, y juzgamos inoportuno y aun dañino perturbarlo.”

El duelo puede hacer referencia a muchos tipos de pérdidas, desde la muerte de un familiar o de una persona cercana a la ruptura de pareja. El factor común es la pérdida, es perder a alguien a quien se ha amado y pasar por el proceso de adaptación a una nueva situación.

Cuando hablamos de duelo no sólo hablamos de los sentimientos que éste produce porque es un global, la muerte de alguien trastoca todos los ámbitos de la vida: nuestra manera de vivir, de sentir, de pensar… Puede haber problemas de concentración, cambios anímicos totalmente lógicos, problemas físicos asociados a este proceso, etc.

Me atrevería a decir que nunca se está preparado para perder a la persona a la que se ama, no importa si ha habido un tiempo de elaboración previo, al final uno tiene que enfrentarse al duelo, a la pérdida, a una separación irremediable y tangente, un dolor que a veces llega a parecer palpable.

Por ello, el duelo está considerado uno de los procesos emocionales más duros a los que tenemos que enfrentarnos. Y, la realidad, es que nos pasamos la vida haciendo duelos -como el duelo de la infancia, de la mediana edad, etc.- pero tener que enfrentarse a una pérdida de amor suele resultar sobrecogedora para la gran mayoría.

Tanto es así que, en muchas ocasiones, parece que uno abraza la locura y el equilibrio emocional, el equilibrio físico, desaparece. Parece que uno tiende a la aniquilación propia más que a la supervivencia. No se da en todos los casos pero hay personas que sienten que han perdido las ganas de vivir, dejan de alimentarse con normalidad, no pueden disfrutar de un sueño regulado y, sin reparos, hablan de haber perdido el sentido de su vida, que no quieren continuar respirando y que sólo sienten un dolor constante, lacerante.

Tipos de duelo

Según los autores encontramos diferentes clasificaciones sobre los duelos, pongan los nombres que pongan, todos hacen mención a las diferentes reacciones que presentamos ante la pérdida de alguien.

Hay personas que no son capaces de expresar emociones cuando se enteran de la muerte de un ser querido, no son capaces de llorar e incluso pueden actuar como si nada. Un aspecto importantísimo a tener en cuenta y que normalmente la gente tienden a juzgar erróneamente, no debemos entender este tipo de duelo como si no sintieran amor o cariño hacia el fallecido, como si no hubiera dolor, realmente lo que está ocurriendo es que sus mecanismos de defensa se han activado ante un hecho que puede que les sobrepase emocionalmente.

En el mismo caso que en el anterior, hay personas que no pueden aceptar la muerte durante un tiempo determinado hasta que es capaz de aceptarlo, esto implica que las emociones contenidas encuentran salida semanas o incluso meses después cuando pueden enfrentar tal pérdida.

Teniendo esto presente, en términos generales se diferencian dos tipos de duelo:

  • El duelo patológico es aquel que se mantiene a lo largo del tiempo y afecta a diferentes ámbitos de la vida de forma desadaptativa. El vacío que ha dejado esa pérdida resulta difícil de elaborar para la persona, no es capaz de enfrentarse a ello y continuar hacia adelante, se queda enganchada a la persona perdida para no perderla y el problema es que se queda anclada en el dolor, en una lucha terrible por no aceptar que ya no está.
  • El duelo normal es aquel que pasa por las diferentes cinco fases del duelo de forma “satisfactoria”, hay dolor, hay lágrimas, rabia, se expresan las emociones, se acepta la pérdida y se continua hacia adelante poco a poco.

Las 5 fases del duelo

Cada persona puede reaccionar de forma diferente ante la pérdida de la persona amada, ya sea por defunción como por ruptura de la relación, pero Elisabeth Kübler-Ross estableció cinco fases del duelo por las que transitan -con mayor frecuencia- todos los eres humanos cuando tienen que hacer un duelo.

Dicho esto, cada persona transitará por cada una de estas fases de una forma subjetiva que lo diferencia de los demás. Por ejemplo, hay personas que pueden pasar mayor o menor tiempo en la fase de negación y muchos otros aspectos que habrá que valorar en el caso por caso: si ha habido tiempo de elaboración previo o si ha sido repentino, etc.

Fase de negación

La negación es la primera fase por la que pasa cualquier persona que se enfrenta ante una realidad para la que no estaba preparado. Esta negación es un mecanismo de defensa ante una pérdida inesperada, ante una sobrecarga emocional que es vivida como una agresión y que atenta contra su equilibrio emocional.

Esta negación sería como una especie de tregua, un lapso de tiempo en el que uno se preparara para poder aceptarlo. Las frases más comunes son “no puede ser“, “es imposible”, “esto tiene que ser un error, una broma pesada”, entre otras.

Fase de la ira

Cinco fases duelo ira

En el momento en el que uno es consciente de que se ha ido, de que no va a volver, de que la situación no es reversible, aparece la ira. La ira, la rabia, la impotencia, la frustración, el enfado… y una inmensa tristeza porque, no nos engañemos, debajo de todo eso hay una tristeza apisonadora.

Partiendo de que cada persona puede vivirlo de una manera diferente, nos encontraremos con personas o diferentes momentos de esta fase, en que la ira es proyectada al exterior o es interiorizada. Es decir, personas que no son capaces de estar bien con sus allegados, que todo le molesta y que cualquier signo de alegría la empobrece emocionalmente porque hace presente la ausencia del fallecido; o bien, también puede haber otro momento en el que esa ira es volcada hacia el interior, hacia uno mismo, con todo lo que puede repercutir a nivel emocional y físico.

De la mano de todo esto, aparecen preguntas constantes y cargadas de culpa “¿Podría haber hecho algo para evitarlo?”, “Y si…”, “Tendría que haber sido yo”, y un largo etcétera que se ajustará a la persona, a lo que haya sucedido y cómo haya sido.

Fase de negociación con la realidad

Dentro de la fase de negociación nos podemos encontrar con grandes diferencias. Por una parte, la fase de negociación puede manifestar ese deseo de control de la situación, un pensamiento mágico de revertir las cosas y volver a un estado imposible de alcanzar.

Podríamos pensarlo que es hacer un “como si” todo fuera igual. Personas que siguen mandando mensajes al teléfonode la persona fallecida a pesar de saber y ser conscientes de que no va a contestar, saben la realidad pero intentan sortearla por momentos.

Si hablamos de que se ha recibido la noticia de que, por ejemplo, hay una enfermedad terminal y uno tiene un plazo de tiempo para hacerse a la idea de que está en una cuenta atrás, también se puede dar esta fase de negociación. En ese momento, hablaríamos de los intentos de negociar con entidades divinas que pueden ir desde hacer promesas a un santo, peregrinaciones o establecer un acuerdo con esa deidad para que salve su vida.

Fase de depresión

Cinco fases duelo tristeza

Cuando uno alcanza la fase de depresión es el momento de pensar que todas las anteriores han caído, la ira ha desaparecido y uno se queda ante la pérdida completamente desvalido, con toda la tristeza recorriéndolo y las fantasías ya no alcanzan a producir alguna satisfacción que calme. La realidad está frente a uno y la sensación de vacío lo llena todo. Ya no hay medias verdades, ya no está, se ha ido.

Son momentos en los que uno puede sentir que no puede más, que se siente agotado y sin ganas de seguir. La melancolía es uno de los estados emocionales más frecuentes en este tiempo, uno se siente perdido, sin un motivo para vivir y, a veces, parece que cada día se va a peor y nunca pasará.

Un apunte importante es que la fase de depresión no es lo que se entiende por depresión patológica, el duelo es un proceso de adaptación ante la pérdida y la psique necesita hacer este recorrido para poder llegar a la aceptación. Se llama fase de depresión porque comparte mucha sintomatología pero es algo diferente.

Fase de aceptación

Para llegar a esta fase, a este momento de aceptación, se ha tenido que hacer todo un recorrido emocional que ha permitido que uno llegue a la idea de “no va a volver”. No es un momento de retroceso, es un momento de dejar de sobrevivir para comenzar a dar pasos para empezar a vivir.

Lo primero que caracteriza esta etapa, es que el cansancio ya no aparece y los sentimientos de desvalimiento ya no son tan intensos. De una manera paulatina y a veces lenta, se puede comenzar a reír y a sentir alegría. Habrá momentos en los que se tendrá que lidiar con el temor a olvidar a esa persona, a cómo se va a continuar si él ya no está y sentir que puede estar fallando a su recuerdo pero, poco a poco, esto también se irá colocando en su sitio, se irá mitigando, para dejar paso a un sentimiento de querer vivir.

¿Qué hacer cuando un familiar fallece?

Una vez que habéis conocido toda la teoría y que, a lo mejor, os ha permitido identificaros o comprender algún proceso de duelo en el que estéis inmersos o alguien de vuestro entorno, lo más importante es entender que el duelo es un proceso de adaptación normal y necesario para poder llegar a aceptar que esa persona no va a volver.

Como habéis leído, es un proceso de adaptación doloroso y que no tiene unos tiempos establecidos (aunque sabéis que si se alarga en exceso ya sería un duelo patológico). Veréis que en cada cultura se hacen diferentes tipos de ritos para poder iniciar el proceso de duelo, reconocer el dolor de sus seres queridos y acompañarlos.

Hoy día, parece que hay una dificultad para aceptar el duelo y el dolor de los demás, uno tiene que estar bien rápidamente y las emociones se rechazan. ¿Y cuáles son las consecuencias de esta paralización del duelo, de esta imposibilidad de que duela la pérdida? Que el duelo se convierte en algo enquistado, en un proceso de adaptación que se ve limitado y provoca que uno no pueda continuar.

Por lo que, respondiendo a la pregunta que nos han propuesto “qué hacer cuando un familiar fallece” es sentir, poner palabras al dolor y a la ira, permitirse y permitir al otro pasar por todas estas fases de duelo para poder llegar a la aceptación y volver a la vida.

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