Los mejores ejercicios de autoconocimiento

Conocerse es la clave para vivir tranquilamente, para sentir que uno puede llevar una vida plena, pues no hay nada tan satisfactorio como estar en paz con uno mismo. En este artículo te vamos a compartir algunos ejercicios de autoconocimiento que pueden resultarte útiles.

Autoconocimiento

Si uno quiere conocerse de verdad tiene que aceptar la premisa de que conocerse no le va a gustar, al menos no al cien por cien, pero sí puede ser la llave para liberarse de muchos pesos. Esto es así, conocerse no es cómodo pues uno va a descubrir verdades de sí mismo que no son agradables. En algunos casos no se tratará de términos absolutos, a veces serán pizcas de «esto» y otras veces «una cucharadita» de esto otro, pero tenéis que partir de la base de que todos los seres humanos tenemos nuestras luces y nuestras sombras, nuestras cosas bonitas y las que no son tan hermosas. Por ello, si uno quiere conocerse realmente, tiene que abrir su mente y adoptar la aceptación como parte de su filosofía de vida.

Los ejercicios de autoconocimiento que os vamos a compartir solo os van a permitir trabajar con la parte consciente y algo del preconsciente de vosotros mismos. Si queréis un conocimiento mucho más amplio y profundo de vuestro ser, que alcance a esas partes más inalcanzables de vosotros mismos (las que os llevan a repetir patrones, malestares que parecen que nunca se terminan, maneras de relacionaros que siempre son las mismas, etc.) y que os pueden facilitar cambiar lo que sea necesario, solo podéis lograrlo con el psicoanálisis.

Partiendo de estas premisas de qué es lo alcanzable y lo inalcanzable a nivel individual, os compartimos algunos ejercicios que os pueden resultar interesantes:

Pasado, presente y futuro

¿En qué tiempo vives? Te toca tomar conciencia día a día, y momento a momento, de en qué tiempo vives. Hay quienes sufren del pasado y cargan con ello como si fueran grilletes que no le permiten avanzar, como esos malos amores que siempre están ahí y a los que uno vuelve como si fuera el seno materno de la infancia. Otros huyen del presente intentando construir siempre a futuro o viven el presente angustiados pensando en lo que pasará mañana. Vamos, que en cualquiera de ambos casos es un sinvivir que a uno le impide disfrutar de la vida y la existencia.

Después, nos encontramos aquellos que viven en el presente, en el aquí y ahora. Bien, fenomenal si es tu caso. Si estás aquí ubicado te toca también plantearte cómo vives el presente, si estás en equilibrio o si sientes que hay aspectos de tu vida que no eres capaz de organizar.

Tomar decisiones

Párate un instante, busca un lugar silencioso y de recogimiento, céntrate en ti mismo y escúchate. Vuelve a atrás y observa cómo tomas las decisiones.

  • ¿Tomas las decisiones tú?
  • ¿Esperas a que los demás elijan por ti?
  • ¿Esperas a que la vida elija por ti?
  • ¿Eres de los que «lo que tú quieras, me da igual» cuando no te da igual?
  • ¿Sabes qué es lo que quieres?
  • ¿Te da miedo tomar decisiones?
  • ¿Con cuántas personas hablas para tomar una decisión?
  • Una vez que has tomado una decisión ¿cambias si los demás deciden otra cosa instantáneamente?
  • Una vez que has tomado una decisión ¿la mantienes en firme o comienza la etapa de dudar de tu decisión?

Conocer cómo tomas tus decisiones es importante para que puedas conocerte, para que puedas descubrir si en general te cuesta tomar decisiones o si hay algún tema en concreto, o una persona, con la que te cuesta mucho más ser tú mismo.

¿Cómo te hablas a ti mismo?

Muchas veces uno se impresiona al descubrir cómo se habla así mismo, de una forma que jamás hablaría a los demás o que le parecería una falta de respecto nauseabunda. Eso sí, al ser un hábito muchas veces uno no se da cuenta de ello por lo que vamos a proponerte que te dediques un tiempo a observar qué piensas de ti mismo, de tus errores, de tus juicios.

Si necesitas anotarlo, hazlo, no hay problema. Lo importante es que puedas escucharte mejor y te des cuenta de si te valoras correctamente o eres tu peor enemigo.

Debo y «tengo que»

Esto requiere de un trabajo diario, constante y a veces es necesario que alguien le escuche a uno para darse cuenta de las propias exigencias y expectativas que se ponen en juego. Pero si lo intentamos hacer a nivel individual obsérvate y escribe si lo necesitas cuántas veces acabas diciéndote «debería de haber hecho…», o «tengo que…» y fíjate en la forma en la que te lo dices.

Los debo y tengo que suelen venir cargados de exigencias y reproches hacia uno mismo, son pesos que impiden avanzar, son pesos que impiden ser.

Poner límites y ¿cómo dices «no»?

¿Cómo te sientes cuando pones un límite?, ¿cómo te sientes cuando te lo ponen a ti? Aprender a decir que no es todo un trabajo para una gran mayoría de personas, pues hay quien dice que «No» y parece que está agrediendo y hay quien jamás dice que «no» aunque le vaya la vida e en ello.

Es importante reflexionar sobre este aspecto, observarse y conocerse en el manejo de los límites pues son necesarios en todos los ámbitos de la vida. Son fundamentales tanto en la relación con los otros como en la relación con uno mismo.

¿Quién eres?

Pregúntatelo realmente ¿Quién eres? Intenta definirte, encontrar los adjetivos más afines y sé sincero. Busca tus luces y busca tus sombras, descúbrete y acepta quien eres en realidad. Si te encuentras en blanco, no pasa nada. Si te sale un borboteo de palabras, no pasa nada. Somos en movimiento, en crecimiento, pero saberse, conocerse, entenderse y escucharse es fundamental para existir y vivir acorde con uno mismo.

En la medida en la que vayas estando más en conexión contigo mismo, en la que te vayas conociendo, seguirás descubriendo y sorprendiéndote de maneras tuyas de reaccionar ante ciertas cosas, pero también sabrás como paliar otras tantas desavenencias sin que sufras tanto.

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