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Negatividad ¿Cómo enfrentarla?

Vivir la vida con negatividad, traducir todo cuanto uno vive o siente desde esa negatividad, sólo puede generar como resultado más negatividad si cabe. Así que ¿Cómo enfrentarla y superarla? ¿Cómo vivir de una forma más saludable?

Negatividad afrontar

Cuando uno está sumido en ese tipo de negatividad que se convierte en desgana, en pena, en vacío, es difícil poder encontrar un espacio de luz dentro de toda esa oscuridad. Es frecuente sentir que no hay posibilidad de salir de ese lugar, es frecuente que uno sienta que no hay espacio para ningún otro sentimiento y que cualquier paso parece que nace de la obligación en lugar del placer.

Sin duda, es un sentimiento abrumador, incluso frustrante. Hay momentos en los que uno puede tener la sensación de que nada de lo que haga va a poder cambiar la situación. Qué no importa el esfuerzo, ni el deseo, todo queda sumido en ese halo negativo que se pega a uno como si fuese una segunda piel.

¿Cómo puede influenciar la negatividad?

Hoy no hablamos de pesimistas, optimistas o realistas. Hoy hablamos de instantes que se quedan en eso, en un instante efímero, y también de esos instantes que parecen constantes y eternos.
¿Cómo puede influenciar la negatividad?

Cada persona puede sentirla de una manera diferente y, por tanto, que le influencie de una forma diferente.

Un ejemplo cercano que todos hemos podido vivir es el de ponernos unas gafas de sol con el filtro de algún color. La vida cambia de color, los objetos más comunes adquieren otras tonalidades, dependiendo del filtro cambia con más intensidad o menos. La negatividad es eso mismo, funciona igual, pues se convierte en un filtro en la mente por la que pasa cualquier pensamiento y de ahí también varía su traducción, cómo uno interprete los sucesos.

Si uno está sumido en ese mar de negatividad, la vida la percibirá se otra forma: las alegrías saben menos porque se teme el momento en el que esa sensación pase y uno retorne a lo anterior pero con ese regusto a placer perdido que hace que aumente la sensación de falta; se proyecta y se imagina con mayor temor, pues se tiene la -falsa- certeza de que las cosas no van a mejorar nunca, por lo que pensar en el mañana es pensar en otra cárcel de sufrimiento sin posibilidad de liberación; la incertidumbre se vive con mayor angustia, pues en la mente las probabilidades de que ocurra algo terrible son mayores a algo positivo.

Ser negativo me hiere ¿Qué hago?

¿Y qué hacer si en alguna de estas cosas te has sentido identificado?
Lo primero es no alarmarse, o alarmarse lo suficiente para dar el paso de decidir cuidarse u ponerle remedio a esos sentimientos que ahogan.

Lo siguiente es que tengas en cuenta que la negatividad no suele ir sola por la vida, es probable que te sientas alicaído, triste, a veces muy bajito de ganas, que hace tiempo que no disfrutas de las cosas como antes o que te sientes un incomprendido. Es importante no pensar que son cosas que se pasarán sin que uno ponga un poquito más de su parte, y si a solas no está funcionando, habrá que buscar un profesional que a uno le ayude a entender qué está ocurriendo, por qué y cómo puede encontrar una solución que le ayude a sentirse con menos cargas, con más oportunidades, con más ganas.

A continuación os vamos a compartir algunos ejercicios pero, tened en cuenta que son una tirita pasajera. Para tratar con eficacia todo esto, es importante una terapia personalizada donde uno pueda descubrir qué es lo que realmente le pasa para hallar esa solución que le ayude a salir adelante.

Ejercicios para enfrentar la negatividad

La negatividad tiene una duración e impacto mayor en nuestro estado de ánimo que las emociones positivas. Aprender a neutralizar la negatividad, no dejarse guiar por los pensamientos negativos puede ayudarnos a sentirnos mejor. Los estados de negatividad continuados pueden llevar a la persona a la ansiedad o  la depresión:

Aprende a escucharte

Obsérvate (sin llegar a la obsesión) para que puedas darte cuenta de cuántas veces acabas pensando de forma negativa. Podrás comprobar que muchos de estos pensamientos son automáticos y de otros tantos no serás consciente porque puede que los veas como reales.

Si estás preocupada o preocupado, enfadado, tenso es fácil seas presa de la negatividad. No tomes decisiones importantes si estás negativo, puedes no ser del todo objetivo. Aprender a calmarte si notas estás enfadado o tenso y piensa antes de actuar.

Transforma tus pensamientos en positivo

A modo de tirita temporal, porque en algún momento tendrás que entender qué es lo que te está sucediendo, intenta ser consciente de cuándo tus pensamientos son demasiado negativos para cortar el círculo e intentar transformarlos en positivos.

Esto es una señal que te avisa que comienzas con pensamientos que te van a llevar sentir miedo, enfado, tristeza. Si a menudo estás preocupado/a pregúntate “¿Darle vueltas a esto me ayuda?”, “¿Pensar una y otra vez sobre este tema me hace sentir mejor?” Casi seguro que la respuesta será No.

Pon tus límites

Si convives con personas negativas en casa o en el trabajo piensa que, a veces, se podría llegar a pensar que la negatividad es contagiosa.

Si alguien siempre destaca lo negativo, critica, se queja y cuando estás con él o ella sientes que comienzas a ver también sólo lo negativo, trata de ser amable pero no permitas que alguien te haga sentir mal. Diferencia cuáles son tus sentimientos, pensamientos y tu forma de ver la vida, para no confundirte ni dejarte llevar por los sentimientos de los demás.

Practica la escucha activa tratando que la otra persona sienta que es importante para ti, no se trata de herir sus sentimientos, sino de hacerle ver que no puede estar siempre contándote todo lo negativo.

Cuidado con pasar de un extremo a otro

Ni blanco ni negro. Las personas negativas suelen ver las cosas desde los extremos: Todo o nada, nunca o siempre. Si algo les sale mal siempre les saldrá mal, si nunca han logrado algo así será. Aprender a diferenciar las creencias irracionales nos puede ayudar a darnos cuenta de que estamos dejándonos llevar por la negatividad.

¿Te exiges demasiado?

Mens sana in corpore sano. Si estás cansado, no has dormido bien, o te duele algo es más probable que te sientas negativo o preocupado. No te puedes exigir estar al 100% siempre, ni si estás cansado, no has dormido o te duele la cabeza. Sé el mejor amigo de ti mismo. A veces damos consejos a otras personas que no nos aplicamos a nosotros mismos.

Aprender a relajarte haciendo algún hobby durante el que no rumies pensamiento (coser, hacer maquetas, fotografía, pintura, hacer deporte). Es necesario una válvula de escape si tienes tensión acumulada, por eso actividades que impliquen ejercicio físico son ideales para liberarnos de la tensión.

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